Uncategorized

Estados Unidos y España deben ser socios y aliados

A escasos cinco días de que se cumpla un mes de la toma de posesión de Barack Obama, éste ha tenido unas semanas intensas tanto en el contexto interno como externo. Plan de rescate, Irak, Afganistán, Venezuela…y España han sido algunos de los asuntos y escenarios que coparon la agenda del dirigente demócrata.

Editorial

Desde las primarias que le enfrentaron con Hillary Clinton, las expectativas levantadas por Obama fueron muchas. Lo mismo puede decirse de la campaña presidencial. Sus primeras decisiones han sido seguidas con lupa por medios de comunicación, analistas e investigadores.


 


La coyuntura heredada por el político de Illinois le exigía tomar partido de forma inmediata. El Plan de Rescate, finalmente aprobado por el Congreso, ha sido su primera gran decisión en Estados Unidos. La necesidad de que el Estado intervenga en la economía ya lo había defendido incluso antes de ser candidato del Partido Demócrata. El OK recibido es, por ende, un tanto que debe apuntarse. El tiempo dirá si está en lo cierto o no.


 


En el plano exterior, Cuba y Venezuela en América Latina son y serán dos escenarios prioritarios. Desde Caracas ya le han formulado las primeras objeciones, o cuando menos, el chavismo ya ha expuesto dudas sobre él. Obama no debe condicionar su política por las valoraciones que el oficialismo venezolano haga o manifieste. Tampoco debe descuidar, como hizo Bush, su “patio trasero”.


    


¿Y España? Advertimos un acercamiento de la Casa Blanca hacia nuestro país. La conversación telefónica mantenida entre Obama y Su Majestad el Rey Don Juan Carlos así lo prueba. Lo consideramos positivo. Madrid y Washington tienen retos y desafíos comunes en los mismos escenarios. Irak y Afganistán son dos de ellos, aunque no sólo. La extensión de la democracia y los derechos humanos en los denominados “Estados fallidos” exige que los gobiernos de ambos países cooperen.


 


Estados Unidos ha sido siempre un aliado fiel de España (y de Europa). Esto no debemos olvidarlo. La implicación de Washington en el “viejo continente” fue fundamental en su desarrollo, pese a que las relaciones más intensas, por evidentes razones históricas y culturales, sean con Reino Unido.


 


El gobierno español, con independencia de su signo político, debe apostar por las relaciones con las administraciones que se sucedan en la Casa Blanca. Optar por el antiamericanismo como política de Estado implica autodescartarse de cualquier forma de influir en los asuntos globales.


 

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú