El gobierno socialista español puso en marcha el 30 de julio el plan Vive, desarrollado para incentivar la compra de coches ecológicos y renovar así el parque automovilístico. Sin embargo, las compras acogidas a este plan que subvenciona la adquisición de coches ecológicos apenas representan el 0,003% de las matriculaciones que se realizaron en el mes de agosto
Sólo 18 operaciones hasta septiembre
Según los cálculos iniciales del Gobierno, al plan se acogerían unas 250.000 operaciones durante los dos años que estará en vigor. Aunque ese periodo se podría ver acortado si se agotan antes los 1.200 millones con los que ha sido presupuestado. Desde la industria nunca han sido tan optimistas y han previsto un máximo de entre 60.000 y 70.000 operaciones. Durante los 11 años que funcionó el antiguo Prever, se subvencionó la compra de más de 3,3 millones de vehículos.
En opinión del sector automovilístico, las condiciones del Vive resultan insuficientes y muy restrictivas ya que para poder acogerse a las ayudas hay que achatarrar a cambio un vehículo con más de 15 años de antigüedad. Y comprar otro que emita menos de 120 gramos de CO2 por kilómetros. O hasta 140 gramos si el vehículo está equipado con elementos de seguridad como el control de estabilidad ESP o los avisadores de los cinturones de seguridad.
Además, el importe de la operación no puede superar los 20.000 euros. De esta cantidad, los primeros 5.000 euros se financian a un tipo de interés cero y el resto, al Euribor más el 2,5%. La subvención de los intereses corre a cargo del ICO. Asimismo, a todo ello hay que sumarle la coyuntura actual marcada por el incremento de la morosidad y con las entidades financieras cerrando el grifo de los créditos, lo que dificulta la obtención del préstamo por parte del comprador.
En las 18 operaciones contabilizadas hasta mediados de septiembre, el importe total a financiar ascendió a 251.569, lo que supone una media de 13.976 euros por préstamo.
Tras conocerse los resultados, Antonio Romero-Haupold, el presidente de la asociación de concesionarios Faconauto, aseguró que el Plan Vive “ha nacido muerto antes del parto”. En su opinión, existen tres circunstancias que lo limitan de forma considerable. En primer lugar, que el programa se dirige sólo a entre el 20% y el 30% de la oferta actual de automóviles nuevos. Además, dentro de ese 20 o 30%, sólo la mitad se financia y, por último, el porcentaje de coches con más de 15 años que se debe entregar es muy pequeño.
Romero-Haupold se mostró partidario de ampliar el Vive a la adquisición de automóviles usados, estableciendo un tope en su antigüedad, y lamentó que el Gobierno no haya tenido en cuenta la opinión de los concesionarios a la hora de elaborar el programa.
Hace dos semanas, el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián ya quiso curarse en salud y advirtió que el Plan Vive “no está en marcha todavía” porque el Gobierno había cumplido con la parte administrativa, pero que quedaba otra por hacer “que corresponde al sector privado, tanto a las empresas financieras como a los fabricantes y los concesionarios”.
Sebastián también pedía paciencia porque el plan se había elaborado “en un tiempo record”. Aunque callaba que el Ejecutivo sabía desde 2007, cuando entró en vigor la última prorroga del anterior Prever, que este programa caducaba en 2008. A pesar de ello, el Gobierno se cerró en banda y durante muchos meses se negó a buscarle una alternativa. Finalmente, fue el empeño del propio ministro, en contra de la opinión de otros miembros de gabinete y bajo las peticiones continuas de la industria, lo que permitió sacarlo adelante.
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