El llamado de Merkel, en el marco de la Conferencia de Seguridad, y con la atención de todo el mundo, es además de un llamado de atención, un reconocimiento (sin hipocresías) hacia el accionar norteamericano en una época en la que está de moda criticársele.
Editorial
Merkel ha dicho que reconoce que la situación en Afganistán era más difícil de lo que había creído, e instó a la OTAN y a la UE a que trabajen conjuntamente para superar la difícil situación que atraviesa el maltrecho país.
Esto debería hacer pensar a más de uno que, en su hora, se opusieron a la intervención de los EEUU para quitar del medio a ese verdadero cáncer, alimentado en el mesianismo más radical, que es el bando talibán. Hoy son los propios europeos quienes ven amenazados sus intereses y, lo que es más crucial, la estabilidad de una zona de por sí conflictiva.
Los talibanes han hecho uno de los perores destrozos que se le pueda hacer a una sociedad. La han mutilado políticamente, han cercenado todos sus derechos y, más trágicamente, han exterminado una tradición cultural, esencial en el ideario regional. El talibán ha constituido, junto a su régimen, una de las peores lacras de la humanidad, y ha revelado, tarde para muchos, los límites a los que el fundamentalismo es capaz de llegar, cuando su ceguera no repara en piedades ni en ninguna otra cosa.
El llamado de Merkel ayer, en el marco de la Conferencia de Seguridad, y con la atención de todo el mundo, es además de un llamado de atención, un reconocimiento (sin hipocresías) hacia el accionar norteamericano en una época en la que está de moda criticársele. Ahora, los países europeos deberán decidir qué hacen con ese polvorín que es Afganistán y que tanto repercute sobre el equilibrio en esa zona, y en el global. Mucho del adoctrinamiento de los grupos radical islámicos, y de sus fuentes de financiación provienen de ese país y de sus inextricables tramas de corrupción y mesianismo.
“Debemos hacer todo lo posible para que esta misión llegue a buen término, para lo que se necesita coordinar estrechamente nuestras acciones civiles y militares”, dijo Merkel en Munich. Pues habrá que ver en qué grado llega ese compromiso, y sobre todo, quiénes serán los que esta vez no duden en afrontar el desafío, y admitir la gravedad y sensibilidad (desde el punto de vista externo) que representa el caso Afganistán. Se espera que todos, Alianza de Civilizaciones aparte, estén a la altura de las circunstancias.
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Diario Exterior refleja hoy los comentarios de Merkel en la Cumbre de Seguridad en Munich.
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