El esperado plan de financiación autonómica ya ha tomado cuerpo. El gobierno lo ha anunciado a bombo y platillo. Oleada de cifras para que la gente no piense mucho en sus implicaciones reales que se resumen en una: de cara al futuro, los impuestos que deberemos pagar aumentarán.
Editorial
Zapatero lo prometió para antes de final de año y ya lo tenemos ante nosotros. El modelo de financiación autonómico nos lo han presentado, aunque como bien dice Solbes, “no es definitivo”. El resultado es que la única receta económica del Presidente consiste en sacar la billetera del Estado.
Era evidente que el trasiego de reuniones con los presidentes autonómicos, y sobre todo, prometerle a cada uno de ellos lo que quería, tenía que dar como resultado este plan despilfarrador. Para emitir tales ideas, no hace falta doctorado de economía alguno. El derroche no es ninguna asignatura de la carrera de empresariales, pues de ser así, Zapatero ya tendría la tesis doctoral cum laude.
Una vez más, nuestro Presidente demuestra que es muy generoso con el dinero que no es suyo. El ahorro, especialmente durante la segunda legislatura de Aznar, se va dilapidando vertiginosamente y de modo inversamente proporcional a la competitividad de nuestra economía.
Lo que ahora son cesiones económicas a las autonomías, en el corto plazo repercutirán en nuestros bolsillos. Al más puro estilo Gordon Brown, la receta zapateril se basa en endeudar a las arcas del Estado cuyo margen de maniobra es cada vez menor.
Estamos expectantes de las reacciones. Significativo que sectores del PSC, como Antoni Castells, ven insuficiente la financiación para Cataluña, aunque su compañera de filas Leire Pajín dice que se ha construido con transparencia y diálogo. La capacidad del gobierno para asirse a los conceptos no tiene límites. Mientras tanto, las noticias negativas se acumulan y el Banco de España cree que el 2009 se iniciará con recesión, ¿quién da más?
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