Florentino Pérez se convertirá de nuevo en Presidente del Real Madrid. Los socios lo ven como el gran revulsivo para una institución a la que, a partes iguales, éxitos del F.C Barcelona y caos directivo, han restado influencia, credibilidad y seriedad.
Un reto apasionante el que tiene Pérez ante sí. Los aficionados futboleros ya se frotan las manos pensando en la llegada de cracks como Kaká, Cristiano Ronaldo, Cesc, Villa, Silva…por citar sólo los nombres que más han sonado en la prensa. Si no todos, alguno vendrá, de eso el madridismo puede estar seguro. Más interrogantes presenta el futuro de la sección de baloncesto, otrora ganadora indiscutible de cuántos títulos se disputaban.
En efecto, el baloncesto ha ocupado un lugar marginal en los últimos años para las diferentes directivas blancas. Su prestigio (de antaño) ha sido la causa principal para que cualquier tentación por eliminarla no haya prosperado. Es evidente que el básket en España ha evolucionado y Madrid o Barcelona deben compartir protagonismo y títulos con Unicaja, DKV, Tau o Pamesa.
Defender esta tesis no es incompatible con describir el panorama baloncestístico madridista en el siglo XXI. Tres ligas, una ULEB…y nada más. No pretendemos ser resultadistas pues también ha perdido influencia y prestigio. ¿Cuántos jugadores y entrenadores de primer nivel se pelean por jugar en el Madrid? Este es el gran reto de Florentino Pérez. No se trata sólo de ganar sino de crear un proyecto que no se destruya nada más ganar la liga como sucedió en el 2000, 2005 ó 2007. Además, sería fundamental recuperar el role de antiguas glorias no como elementos simbólicos sino como muestra de un pasado glorioso y como personas que con su buen hacer pueden aportar y sumar.
Nos referimos a los nombres que cualquier aficionado tiene en mente: Lolo Sáinz (que nadie se olvide cómo cogió al equipo en el Torneo de Navidad de 2002 cuando navegaba a la deriva bajo la dirección técnica de Javier Imbroda y lo dejó ganador de liga y finalista de Copa del Rey y Copa ULEB); Clifford Luyk que como jugador revolucionó el baloncesto español y como entrenador ganó dos ligas (incluido el último doblete en 1993) y una Copa Saporta aportando seriedad y criterio en un momento en que los primeros síntomas de declive se apreciaban; Juanito Corbalán, Carmelo Cabrera, Rafa Rullán (tantos y tantos años delegado del primer equipo), Vicente Ramos, Wayne Brabender, Walter Sczcerbiak, Carmelo Cabrera, Brian Jackson, Arvidas Sabonis, Joe Arlauckas, Drazen Dalipagic, Alexander Djordjevic, Alberto Angulo…y tantos otros a los que las generaciones de jóvenes socios no conocen, sin olvidarnos de las actuales cabezas visibles (Martín y Herreros) y de los que ya no están (Drazen Petrovic o Fernando Martín o el gran directivo de la sección Raimundo Saporta). Mención especial debería tener Don Pedro Ferrándiz.
Florentino tiene los mimbres. Vistaalegre vibra, es una caldera. En play-off se han concentrado hasta 15.000 personas para llevar en volandas al equipo hacia el título. Hay jugadores buenos y contrastados (Raúl, Felipe, Bullock) y jóvenes promesas (Mirotic o Llull). Por tanto, ¿qué es lo que falta? Un apoyo institucional de verdad que vaya más allá de tirar de talonario o hablar de megapabellones. Una reunión de la ACB o de la ULEB que contara con la presidencia de Florentino Pérez cobraría una nueva dimensión. El básket madridista no merece menos.
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