El ex Presidente de la URSS se encuentra en España. Sus conferencias sobre los asuntos de actualidad suscitan la máxima expectación. Sus conclusiones a nadie dejan indiferente. El análisis que ha hecho sobre la situación en el Cáucaso constituye un buen ejemplo.
editorial
El adalid de la Perestroika, pese a estar retirado de la vida política activa, sigue siendo un personaje de peso cuando de relaciones internacionales hablamos. Evidentemente, su presencia en España fue aprovechada para conocer su punto de vista acerca del conflicto Rusia vs Georgia.
No aportó nada nuevo con respecto a anteriores intervenciones. Sigue siendo fiel a una línea de argumentación con la que justifica las acciones del binomio Putin-Medvedev. Para Gorbachov, Estados Unidos es quien aconsejó a Saakashvili a actuar como lo hizo en agosto.
Retórica antiamericana por parte del antiguo miembro del PCUS y escasa autocrítica, o mejor dicho, ninguna. Omisión total ante lo desmesurado de la respuesta dada por su país. Resultado: un cheque blanco para que el gobierno ruso se sienta orgulloso de lo realizado y sobre todo, se permita el lujo de amenazar de cara al futuro.
Tampoco hay autocrítica cuando analiza los “avances” de Rusia hacia la democracia. Gorbachov muestra una ambigüedad cómplice pues habla de que se está a medio camino, que se ha avanzado en unos aspectos y no en otros…en el fondo, más de lo mismo: retórica barata para ocultar la realidad.
Hoy en día Rusia no sólo no es una democracia, sino que está lejos de serlo. ¿Están garantizados en su sistema jurídico los derechos de propiedad? Sólo para algunos, pues el nepotismo es el modus operandi favorito del Kremlin. ¿Y los derechos y libertades fundamentales? Menos aún, en especial aquellos que impliquen criticar a las autoridades e instituciones políticas. En este sentido, la sombra de los años de Breznev, Andropov o Chernienko no queda tan lejana.
En cuanto a los ex satélites de la URSS, aquellos a los que Moscú tanto daño hizo con su tiranía, o están integrados en la órbita occidental (OTAN, UE), o desean hacerlo lo antes posible, como es el caso de Ucrania.
Esta situación deja bien a las claras lo artificial que era el Imperio que construyó la URSS. Un gigante con pies de barro. Gorbachov, no lo olvidemos, ayudó a desmantelarlo pero partiendo de una premisa errónea: la capacidad de reforma del socialismo y su supuesta que no real superioridad ética y moral sobre el capitalismo.
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