El gobierno se ha decidido a pedir la disolución de todos los grupos municipales de ANV. Importante medida, aunque tardía. Pese a ello, el sentir generalizado de la opinión pública española es que el ejecutivo puede retomar la negociación en cualquier momento.
Editorial
Lentamente y sin perder de vista las elecciones autonómicas de marzo, es como está afrontando la lucha contra ETA nuestro gobierno. Ya ha pedido la disolución de ANV. Eso sí, la sentencia judicial se había emitido en septiembre. La victoria sobre ETA tiene que estar por encima de potenciales éxitos electorales. El ejecutivo español no parece pensar así, ¿por qué decimos esto? Vayamos por partes.
Las encuestas que maneja “la cocina” de Moncloa parecen dar un triunfo al PSE en las próximas autonómicas vascas. En este sentido, ilegalizar a la ANV sería “mal visto” por una parte del electorado que daría su voto a PNV o EA, más al segundo que al primero.
Zapatero, una vez más, ha actuado de forma calculada. En efecto, el mismo viernes en Bruselas hablaba de respetar el “pluralismo político”; mientras tanto, los medios afines al gobierno, acusaban al PP de radicalizar su discurso hacia ETA, en referencia a Esperanza Aguirre, la “bestia negra” de la izquierda española.
La Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid ha defendido el mensaje que apuesta por la desaparición de ETA sin cesiones. Ella ha apostado simple y llanamente por el espíritu del Pacto por la Libertad y contra el Terrorismo. El PSOE y el PSE defendieron esta misma tesis un día…lejano ya. Luego llegó el giro, la negociación y la T4, Capbreton, Isaías Carrasco, Ignacio Uría…
Hasta que tenga lugar el final de ETA y de ANV tendremos que aguantar acontecimientos lamentables como la manifestación ex presos de ETA que tuvo lugar ayer sábado en Usúrbil con su manipulación interesada del lenguaje. Sus portavoces, Josean Aguirre y Begoña Sagarzazu, leyeron todo tipo de sandeces y mentiras, pues no hay otra forma de calificar sus afirmaciones de que los gobiernos español y francés maltratan a los presos etarras, que les niegan la posibilidad de estudiar o que son empleados como mercancía de chantaje político…
Con este tipo de actos, las víctimas del terrorismo resultan insultadas. Si el gobierno quiere seguir por la senda correcta, debería ningunear esta sarta de mentiras y, sobre todo, la petición desesperada que han hecho al final: una “solución dialogada del conflicto”. Cualquier negociación en estos momentos, le infundiría oxígeno a ETA. Zapatero, no se deje engañar ni nos engañe.
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