La organización terrorista Hezbolá ha dado el primer paso en el intercambio de prisioneros, que acordó con Israel, entregando los cadáveres de dos soldados asesinados al Comité Internacional de la Cruz Roja. Los israelíes pondrán en libertad a cinco milicianos del Partido de Dios.
Comienza el intercambio prisioneros
La cadena de televisión de Hezbolá, Al Manar, ha mostrado dos féretros negros en los que se transportan los cadáveres de Ehud Goldwasser y Eldad Regev. El responsable de seguridad de la organización terrorista, Wafik Safa, había aclarado pocas horas antes que estaban muertos.
La operación ha tenido dos fases. La primera ha sido la entrega de los asesinados al Comité Internacional de la Cruz Roja y la segunda ha sido su envío Israel después de haber realizado unos análisis del ADN que sirvieran para identificarlos.
En los próximos días, y según los pactos secretos entre Hezbolá e Israel, que el gobierno de Olmert aprobó ayer por unanimidad, Tel Aviv debería responder al gesto del Partido de Dios con la liberación de cinco de sus miembros.
El estado hebreo entregará a cuatro milicianos de Hezbolá, Maher Kourani, Khodor Zaidan, Mohammed Srour, Hussein Suleiman y Samir Kuntar. La liberación de Kuntar ha desatado la polémica en Israel, porque se le considera un terrorista especialmente peligroso, que fue capaz de cometer el asesinato de un policía, de otro hombre y de su hija de cuatro años durante un ataque contra la ciudad israelí de Nahariya en 1979.
A medio plazo, se espera que Israel entregue los cadáveres de 200 terroristas que intentaban infiltrarse en el norte del estado hebreo, siempre que Hezbolá devuelva los restos de soldados israelíes muertos en el sur de Líbano en 2006.
Según fuentes diplomáticas, la entrega de los prisioneros se debe a “un acuerdo no sólo entre Hezbolá e Israel sino también con los Estados Unidos, porque Bush necesita que éste sea un paso decisivo para la normalización de las relaciones entre el Líbano y Tel Aviv“.
Hezbolá es la organización terrorista que domina la frontera entre el Líbano e Israel. Su objetivo político declarado es recuperar un territorio, las granjas de Shebaa, que fue ocupado por los judíos en la guerra con Beirut. Tel Aviv ya ha dicho que estaría dispuesto a devolvérselo.
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