Juan José Ibarretxe no sólo cree que puede convocar el referéndum, sino que también puede ganarlo. Ha anunciado hace pocas horas que “si la sociedad no respalda los planteamientos que el Gobierno y el lehendakari le hacemos en esta propuesta democrática, me iré a mi casa”.
Si pierde, se “irá a casa”
Ibarretxe ha aprovechado una reunión con el líder el PNV de Álava, Iñaki Gerenabarrena, para ligar su continuidad como lehendakari a la suerte del referéndum que piensa celebrar en otoño. El presidente el Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, le advirtió hace menos de quince días que no podía hacer la consulta.
El lehendakari somete a la consideración de los vascos dos temas de trascendencia nacional. El primero es si se puede negociar con la banda terrorista ETA en el caso de que manifieste “inequívocamente” que va a dejar las armas y el segundo es si se puede celebrar un referéndum de autodeterminación antes de 2011.
La mayor parte de la sociedad española está en contra del referéndum, porque considera que no son sólo los vascos los que tienen que decidir sobre el futuro de una de las regiones de su país. Además, observan que las negociaciones que se han realizado hasta el momento, ETA siempre las ha utilizado para rearmarse. Por otro lado, no está claro qué significa “inequívocamente” ni qué organismo podría juzgar que la banda terrorista quiere abandonar definitivamente la violencia.
La segunda cuestión de Ibarretxe, en realidad, les propone a los vascos que voten en contra de la Constitución y parece garantizarles que, si responden afirmativamente, la carta fundamental se modificará de inmediato. La Constitución española no prevé que ninguna región se independice legalmente y las reformas de su articulado sólo podrían producirse con el apoyo del Partido Popular y el Partido Socialista, algo que en estos momentos no es posible.
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