América, Política

La imagen de Andrés López Obrador crece, gracias a Donald Trump

Las encuestas lo tienen hoy como favorito. Con una sólida intención de voto a su favor, del 33%.


Las inusuales atropelladas políticas de Donald Trump apuntan casi siempre a su propio escenario doméstico. Pero tienen, como naturalmente cabe suponer, efectos colaterales. Dentro y fuera de los EEUU. Entre ellos hay uno muy particular. El que desgraciadamente tiene como blanco y ataca desaprensivamente a México y a los mexicanos. No sólo con la infame propuesta del muro fronterizo, sino con una actitud despectiva de arrogancia.

Por esto, quizás sin quererlo, Trump está provocando no sólo la comprensible ira de los mexicanos en general, sino además un fuerte viento a favor del eterno candidato de la izquierda mexicana a la presidencia de su país. Quien competirá nuevamente en las elecciones presidenciales del año que viene.

Hablamos del veterano Andrés Manuel López Obrador, al que los mexicanos llaman “Amlo”, que ahora tiene, a los 63 años, una nueva oportunidad de acceder a la primera magistratura de su país, pese a que lo cierto sea que aún no ha declarado oficialmente su candidatura.

Las encuestas lo tienen hoy como favorito. Con una sólida intención de voto a su favor, del 33%. Lejos de quien aparece en el segundo lugar de las preferencias de los encuestados: Margarita Zavala, del centrista Partido Acción Nacional (PAN).

“Amlo” ya recorre febrilmente su país y los EEUU, con una clara actitud de candidato. En busca de aplausos y de votos, a la vez. El PRI, el partido del actual presidente, Enrique Peña Nieto, está desprestigiado y con una imagen pobre que suma las sensaciones de ineptitud en la gestión, corrupción y debilidad en el trato frente a los EEUU.

Alguna vez López Obrador intentó, sin éxito, ser gobernador del estado de Tabasco, en el Golfo de México. Pero realmente ganó su actual popularidad en su gestión como alcalde de la Ciudad de México, entre el 2000 y el 2005. No sólo se ocupó de los pobres y débiles, sino que lo hizo mientras dejaba las finanzas municipales equilibradas y en buen orden. A lo que sumó mucha obra pública eficiente. Por ello terminó su quinquenio con un increíble 80% de aprobación. Luego procuró, dos veces, llegara a ser presidente de su país. Y fracasó en ambos esfuerzos. Contra Felipe Calderón y contra Enrique Peña Nieto. Contra el PAN y contra el PRI, entonces. En ambos casos, después de liderar tempranamente la carrera electoral, terminó perdiéndola.

Ya no conduce al partido tradicional de la izquierda mexicana, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), sino al movimiento denominado Morena, en rigor un desprendimiento del PRD.

La poderosa dirigencia empresaria mexicana desconfía de él y no lo ha apoyado nunca hasta ahora. Por autoritario, intolerante y, peor, arbitrario. No es poco. Lo ven como una amenaza real a la economía de mercado que “Amlo”, un “estatista” convencido, rechaza de plano. Además suponen que, curiosamente como el propio Donald Trump, “Amlo” podría operar desde la presidencia sin demasiado respeto a las garantías constitucionales.

Para “Amlo”, el presidente norteamericano es un “neo-fascista” que trabaja exacerbando los resentimientos. Enfrentando y enemistando a todos. Dividiendo en lugar de reconciliar. De allí que, no sin razones, califique a su discurso como una edificado sobre el odio despectivo a los mexicanos.

Después de una vida de fracasos reiterados en su búsqueda de la presidencia mexicana, “Amlo” parece haberse encontrado ahora con una oportunidad bastante inesperada, aparecida de repente de la mano del patológico Donald Trump. Y lo cierto es que podría bien ser el camino hacia la primera magistratura de su país.
 
Emilio J. Cárdenas
Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

 

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