Un saudí de 60 años que preparaba su boda con una niña de 10 años en el noroeste del reino árabe ha tenido que aplazar el matrimonio durante al menos cinco años gracias a las presiones de activistas saudíes pro derechos humanos. El novio había pagado una dote de 100.000 riales saudíes, unos 26.600 dólares, al padre de la niña para casarse con ella
Campaña pro derechos humanos de las ONGs
Las noticias sobre el matrimonio han suscitado una polémica en la sociedad saudí, y varios activistas y escritores calificaron el acuerdo entre el padre y el novio como “una venta de la niña”.
La pro gubernamental Asamblea de Derechos Humanos instó la semana pasada a la Administración local y al jefe del tribunal islámico de Haél, lugar donde residen, para frenar el matrimonio, ya que “tendría graves consecuencias para la salud física y psicológica de la niña”, y “perjudicaría la imagen del reino” ante la comunidad internacional.
El asunto salió a la luz hace dos semanas, cuando la Asamblea de Derechos Humanos se enteró del caso a través de medios locales, y pidió a las autoridades que ayuden para suspender lo que calificó como una “violación de la inocencia”.
El diario local Okaz asegura hoy por su parte que el Gobierno local de Haél ha convocado al padre y al marido y les ha llevado a comprometerse por escrito a aplazar el matrimonio.
La población de la región de Haél, una zona desértica y montañosa, es muy conservadora y numerosas tribus locales permiten el casamiento de sus hijos menores de edad.
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