Irán ha dejado que concluya el plazo que le dieron las potencias occidentales para responder a su oferta de beneficios diplomáticos y económicos a cambio de suspender su programa nuclear. Y no ha respondido, según ha informado hoy un responsable de la Unión Europea. Pese a todo, al menos Europa le se dice dispuesta a esperar unos días más. Por el momento, no hay reacción de EE UU
Pero la UE dice que esperará más
Las negociaciones entre el G-6, EE UU, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania, e Irán culminaron, tras dos rondas sancionadoras, el 19 de julio en un encuentro entre el alto representante de la política exterior de la UE, Javier Solana, y el negociador nuclear iraní, Said Jalili.
En esa cita, Solana entregó a Teherán una oferta firmada por todos los países implicados en la negociación, incluyendo la de la secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, en la que se ofrecían por escrito a Irán beneficios diplomáticos y económicos a cambio de una suspensión del programa iraní de enriquecimiento de uranio.
El hecho de que estuviera la firma de Rice significaba que la oferta era seria. El plazo para responder a la oferta, que Irán ha ignorado, expiraba hoy.
No obstante, ya entonces el jefe negociador iraní, Sayid Jalili descartó que se discutiera la propuesta de suspensión de enriquecimiento en cualquiera de las rondas de conversaciones con las principales potencias. “Sólo discutiremos puntos comunes del paquete de incentivos”, dijo Jalili.
Keyvan Imani, miembro de la delegación iraní, fue incluso más allá. “Suspensión… no hay ninguna posibilidad”, dijo tajante a la prensa en el patio de la municipalidad de Ginebra, la sede de las negociaciones.
Estados Unidos guarda silencio
Ayer, la Casa Blanca advirtió a Irán de que se enfrentaba a la posibilidad de nuevas sanciones si decidía ignorar el plazo. Pero Irán ya había advertido de que no aceptaba plazos para responder a la oferta occidental.
“No hay noticias de Irán“, ha declarado esta mañana un portavoz de la UE, añadiendo que tampoco esperaban una respuesta a lo largo del fin de semana. “No deberíamos centrarnos demasiado en el plazo, lo que importa es que obtengamos pronto una respuesta clara, no es una cuestión de un día”, ha dicho el representante de la Unión.
La oferta de las potencias consistía en el levantamiento de sanciones y ciertos beneficios diplomáticos a cambio de que Irán suspendiera su programa de enriquecimiento de uranio. Se trataba de una base de buena voluntad y sobre ese punto de partida, comenzarían nuevas negociaciones, sobre el programa nuclear iraní completo y sobre otros asuntos, como comercio.
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