Irán está desviando la atención de la opinión pública del mundo entero y los esfuerzos diplomáticos del sistema internacional para que no nos fijemos en su programa nuclear
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Martes, 21 de julio 2026

Irán está desviando la atención de la opinión pública del mundo entero y los esfuerzos diplomáticos del sistema internacional para que no nos fijemos en su programa nuclear
Editorial
Llevamos ya casi dos semanas de ataques de Israel a las posiciones de Hizballah en el Líbano y, tras contemplar en nuestros televisores o en los periódicos o en Internet las duras consecuencias, sobre todo entre la población civil (muertos, heridos, mutilados, refugiados, pobreza, hambre, carencias,…) corremos el peligro de olvidar el por qué de esta contienda, las causas.
A estas alturas nadie pone en duda que detrás de aquel secuestro primero de soldados israelíes por parte de la guerrilla del “partido de Dios” (eso es lo que significa “Hizballah”) se encuentran Siria y, más escondido aún, Irán.
Y eso es precisamente lo que no debemos olvidar, lo que no debemos perder de vista si queremos entender correctamente lo que sucede hoy en Oriente Próximo: Irán está desviando la atención de la opinión pública del mundo entero y los esfuerzos diplomáticos del sistema internacional para que no nos fijemos en su programa nuclear. Mientras Occidente centra su atención en el problema de Israel con el Líbano, Ahmadineyad y su gobierno siguen adelante con su programa de fabricación de armas nucleares.
Antes de la crisis de los secuestros de israelíes ya dieron largas a la comunidad internacional, posponiendo para agosto una respuesta a lo que les propuso la Unión Europea.
La estrategia parece clara: desviar la atención (y la presión) internacional del asunto nuclear, hacer que se centre en otro punto, y tener cuanto antes la capacidad de conseguir armamento nuclear.
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