En Israel se esfuerzan para reconocer el derecho de Palestina a tener un estado propio, al tiempo que reivindican su legítimo derecho a lo mismo. En Palestina la cuestión está muy lejos del consenso.
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Martes, 21 de julio 2026

En Israel se esfuerzan para reconocer el derecho de Palestina a tener un estado propio, al tiempo que reivindican su legítimo derecho a lo mismo. En Palestina la cuestión está muy lejos del consenso.
Editorial
Hoy Diario Exterior cuenta que parte de la oposición en Israel ha pedido la dimisión del primer ministro Ehud Olmert. Sin entrar en mayores consideraciones y tampoco en el fondo del tema, la exigencia se desencadena por la renuncia de Dan Halutz, jefe del Estado Mayor, que había sido muy criticado por los resultados de la ofensiva contra Hezbollah, en Líbano, el pasado verano.
Todo esto parece normal en una Democracia y en el juego parlamentario. El control al ejecutivo es una exigencia del sistema. Se conocen todas estas cosas por el libre juego de una opinión pública independiente. Es claro que la Democracia es siempre perfectible en si misma. Es el único sistema capaz de ello y las criticas al funcionamiento democrático, obra humana, engrandecen la fórmula. Lo contrario de Democracia es la Dictadura y sus diferentes formas por maquilladas que estén.
Israel es una Democracia. Una Democracia igualmente perfectible. Cómo todas. En la sociedad israelí conviven las más variadas formas de expresión política. Incluso aquellas que niegan legitimidad al propio Estado de Israel, aunque muy minoritarias. Sin embargo en Palestina muy poco se ha avanzado para construir una sociedad democrática y el resultado es una sociedad fragmentada y al borde de la guerra civil. Los conflictos violentos suceden cuando hay ausencia de democracia, pluralismo, tolerancia y respeto a las reglas del juego del Estado de Derecho.
En Israel se esfuerzan para reconocer el derecho de Palestina a tener un estado propio, al tiempo que reivindican su legítimo derecho a lo mismo. En Palestina la cuestión está muy lejos del consenso. Y es además convenientemente atizada no por los “amigos” de la causa árabe sino por los enemigos de la democracia liberal y defensores de dictaduras teocráticas medievales.
Nunca ha habido una guerra entre democracias, si exceptuamos y con muchos matices, la guerra hispano-norteamericana en Cuba. Es muy evidente que existe un conflicto bélico entre Israel y Palestina. Un conflicto desigual entre una sociedad democrática y otra que tiene un grave problema de Democracia. Y por eso en Israel pueden estar más cerca de la solución al conflicto y en Palestina aún están muy lejos.
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