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La cifra histórica de parados exige una explicación de Zapatero

El paro alcanza ya a un 14% de los españoles. La situación es cada vez más negativa. Urge política de Estado carente de filias y fobias para afrontar con garantías de éxito el complicado panorama.

Editorial

Enero se está convirtiendo en un “mes horribilis” para España. La economía sigue su deterioro y el paro su aumento. Es increíble cómo ha cambiado el escenario de unos años a esta parte. Hablar de conceptos vacuos o dar macrocifras para alentar el optimismo, no solucionará el problema. Es necesario, más que nunca, realismo.


 


Hemos estado a las puertas del G8. De hecho, Zapatero empleó este argumento en su “cruzada” por tomar parte en el G20. Fueron fuegos artificiales de nuestro presidente, cortinas de humo que ha ido poniendo y con las que pretendía ocultar la realidad. Ha sido imposible, como los números, que tanto gustan al gobierno, han demostrado.


 


Lo que más sorprende y desespera es cómo está gestionando la crisis el PSOE. Zapatero logra escabullirse y no da explicaciones en el congreso, “cediendo” ese role a Corbacho. Más grave, si cabe, es la postura de los grupos políticos que dieron su apoyo al gobierno, pues siguen apostando por boicotear toda aquella medida que proponga el PP. El seguidismo gubernamental no ha sido ni será política nacional.


 


El invierno va a ser duro, más aún, si no se opta por aunar esfuerzos y se apela, por el contrario, al fácil argumento de que la crisis económica es “global”. Basar la recuperación en la intervención es un error que traerá perniciosas consecuencias, como se está viendo en Reino Unido.


En efecto, Zapatero en su afán por buscar aliados antiliberales se agarró al que primero dio síntomas de pensar más o menos igual, como fue Gordon Brown. El Primer Ministro británico, ante la falta de talento económico de su gobierno y de la oposición, se convirtió (¿o se auto-nombró?) en el salvador del país, con una receta cien por cien intervencionista, sacada de los manuales de economía “Wilson-Callaghan”, esto es, aquellos que llevaron a la bancarrota política, económica y moral al país en los setenta.


 


En aquella fatídica década,  la llegada de Thatcher al poder (1979) solventó la dramática situación. Sin embargo, hoy en día no hay ni se esperan “Damas de Hierro” en Reino Unido, pues como España, apuesta por lo fácil: el gobierno como salvador. Mala receta cuyas consecuencias ya se dejan sentir. Urge un cambio de 180 grados o un “giro en U” como diría un británico.

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