Sarah Palin comenzará hoy, oficialmente, su andadura como número dos con un discurso en la Convención Republicana. Ella se ha convertido, por un lado, en el efecto que ha conseguido eclipsar la coronación de Obama y, por otro, en el objetivo favorito de las críticas de los demócratas. Los conservadores aguantan el aliento a pocas horas de la intervención de Palin en Xcel Energy Center.
La gobernadora de Alaska, Sarah Palin
Las Convenciones de los partidos en Estados Unidos suelen provocar un efecto arrastre en los votantes, que aumentan sus intenciones de voto después de presenciar y escuchar las intervenciones de sus líderes en medio de poderosas puestas de escena. Al final de la Convención Demócrata, Obama no conseguía marcar una distancia superior a los tres o cuatro puntos con respecto a McCain.
La explicación era que, en menos de 48 horas, el senador por Arizona había elegido a su número dos , Sarah Palin. Su imagen de mujer exitosa, con sólidos principios conservadores y una edad inferior a la de Obama, podía, según los republicanos, atraer el voto de los descontentos votantes de Hillary Clinton. Sin embargo, los demócratas no se iban a quedar sin hacer nada.
Las críticas que se han sucedido en los últimos días contra Sarah Palin han conseguido poner a Obama en un promedio de seis puntos por encima de McCain. Las diferencias que apuntan resultados de los sondeos de Rasmussen (5), Gallup (12), Hotline/FD (9), CNN (1) y CBS (8) parecen indicar un “momento dulce” para el senador por Illinois.
Los “fantasmas” de Palin
En los últimos días, se ha sacado a la luz que su hija, de 17 años, estaba embarazada y que, como es una adolescente, podría terminar abortando. Uno de los pilares intelectuales de Sarah Palin es su oposición al aborto, algo que le ha reforzado sus credenciales ante el ala conservadora del Partido Republicano, que es precisamente la que desconfía de John McCain. Muchos conservadores respiraron tranquilos cuando aclaró pocos días después que su hija no tenía la menor intención de abortar y que el chico que la había dejado embarazada quería casarse con ella.
Sarah Palin nunca ha dejado dudas en este sentido. Ella misma sabía que uno de sus hijos iba a nacer con síndrome de Down y se negó a abortar aunque la ley se lo permitía. Por otro lado, siempre ha estado muy cerca de las campañas de los movimientos “Pro Vida“, que en Estados Unidos no sólo se oponen al aborto sino que también suelen equipararlo, en muchos casos, con el asesinato.
También se han publicado una multa que recibió su marido porque una noche iba bebido al volante de su coche y otra sanción que recibió la propia Palin porque las autoridades la encontraron cazando sin licencia. A partir de ahí, los casos de corrupción, estos al menos por el momento sin pruebas, no han dejado de salir desde el anuncio del nuevo líder republicano.
Curiosamente, Palin se ha convertido en una Gobernadora que la mayoría de la gente en Alaska identifica como una luchadora contra la corrupción. Llegó al poder precisamente denunciando a los que habían cometido esas clase de delitos siendo ellos republicanos y posteriormente endureció las reglas de la Administración promulgando un nuevo código ético.
Este último aspecto, que hace que muchos la relacionen con un McCain dispuesto a contradecir a la Administración Bush en todo lo que no coincidía con ella, desde la infracción de derechos humanos en Guantánamo hasta la escasez de las tropas que se desplazaron a Irak para asegurar la estabilidad después de la guerra, y convencido de que se puede llegar a acuerdos entre los dos partidos y muchas veces en contra del que uno mismo forma parte.
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