Los filoetarras ya no gobiernan en el municipio guipuzcoano. Ha costado tiempo, más de un mes, pero el resultado ha sido el óptimo desde el punto de vista democrático. Sin embargo, hay nuevos retos y desafíos. No conviene bajar la guardia.
Editorial
ETA tuvo que asesinar a Ignacio Uría el pasado mes de diciembre para que las fuerzas políticas con representación en Azpeitia decidieran llevar a cabo la moción de censura contra ANV que, fiel a su modus operandi, no condenó el atentado. Lo óptimo hubiera sido que esta formación nunca hubiera tenido acceso a la alcaldía y al uso y disfrute de los fondos públicos, pues ya sabemos de sus siniestras finalidades.
Excesivo garantismo para con el brazo político de la banda terrorista. PCTV o ANV han burlado la legalidad cuantas veces han querido con listas blancas, negras o amarillas, como diría Dolores de Cospédal. Con motivo de las autonómicas vascas de marzo busca hacer lo mismo. Su maquinaria ya se ha puesto en marcha. La plataforma D3M es un aviso, sólo el primero.
Prestemos atención al desarrollo de los acontecimientos, aunque hay cosas que ya, por desgracia, no nos sorprenden. Una de ellas que PNV, EA, IU-EB o Aralar, apuestan por la concurrencia de los filoetarras en la cita electoral. Craso e interesado error. Lo más grave es que nos quieren dar lecciones de democracia cuando son defensas veladas de liberticidios.
No menos inquietante es que personajes como Otegui o Usabiaga quieran tener un protagonismo mediático que no merecen. Una vez más, conceptos vacuos, cuando son aplicados a la realidad político-social vasca, como “diálogo”, “negociación” o “proceso de paz” han salido de sus bocas. Esperemos que Zapatero no se deje engatusar por los cantos de sirena, que prescinda de réditos electorales y haga oídos sordos. Las consecuencias de la anterior tregua-trampa las conoceremos: rearme de ETA, kale borroka indiscriminada y práctica del cobro del impuesto revolucionario…fueron sólo algunos de sus efectos.
El resultado es que la libertad sigue estando amenazada en el País Vasco. Municipios como Azpeitia, Usurbil o Hernani así lo prueban. Son viveros de ETA donde oponerse a los planes del nacionalismo radical supone un riesgo. Desde el nacionalismo moderado, representado por PNV y EA, tampoco se hace mucho porque la situación mejore, su forma de mermar las libertades es más sutil o ¿sibilina? y se basa en el uso y abuso de la táctica de poner una vela a Dios y otra al diablo. Excesivo relativismo que sólo empeora el escenario.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR