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La detención de Karadzic: un paso hacia delante de Serbia y de la justicia internacional

La detención esta semana de Radovan Karadzic cierra un capítulo más de la guerra de loa Balcanes, aquella que hizo de la antigua Yugoslavia sinónimo de horror y limpieza étnica.

Editorial
Debemos felicitarnos porque este presunto genocida vaya a ser puesto a disposición de las autoridades judiciales internacionales. Él tendrá la posibilidad de recibir un juicio justo con todas las garantías procesales, derecho básico y fundamental del que sus víctimas no disfrutaron. Tras ello es de suponer que pasará años en prisión.

¿Y después? Lo lógico sería que el gobierno pro-Unión Europea de Belgrado hiciese todo lo posible e imposible por capturar y entregar a otro presunto genocida como Mladic, para seguir avanzando en su objetivo de formar parte del Club de los ahora 27.

Momentos como esta reciente detención ponen a prueba el verdadero nivel de la democracia en el país balcánico aunque también nos da muestras de que quienes en su día practicaron un nacionalismo étnico, siguen estando presentes y su demanda viva.

A Serbia le conviene proseguir con su política pro-occidental y evitar caer en el victimismo, especialmente asociado a la pérdida de Kosovo. Esto sólo provocará, entre otras cosas, una ayuda nada desinteresada de Rusia. Moscú ya ha dejado ver su punto de vista sobre el futuro del presunto genocida, enfatizando el temor de que no tenga un juicio justo. Peligroso mensaje el del Kremlin.

Los procesos judiciales a escala internacional son lentos. Lanzando semejantes proclamas, la defensa del expresidente serbo-bosnio encuentra argumentos para retrasar su entrega, con la consiguiente indignación de los descendientes de sus víctimas. Además, cuanto más permanezca en Belgrado, aumentará proporcionalmente el nacionalismo radical serbio para quien Karadzic es un héroe.

Cuando esté puesto a disposición de las autoridades de La Haya, el Tribunal Penal Internacional habrá dado un gran paso a la hora de demostrar a la opinión pública mundial que no es una jurisdicción vacua. Un claro aviso para todos aquellos dictadores y genocidas que no conocen más arma política que el exterminio físico de la oposición.

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