Uncategorized

La división del Laborismo británico aumenta

La debacle laborista es un tema del que venimos escribiendo a lo largo de estos meses. El partido de gobierno en Reino Unido ha iniciado una pendiente deslizante hacia el caos. Sólo la celebración de elecciones generales a las que no acudirá como favorito le pondrá freno para bien o para mal.

Editorial
Gordon Brown ha dilapidado en un año todo el capital que su partido había acumulado desde 1997. También su prestigio como político, ganado cuando estuvo al frente de Economía.

El Primer Ministro está consiguiendo que sólo se hable de él cuando de malas noticias se trata, generalmente en forma de varapalos electorales. No ha logrado sacar ni el rédito político ni mediático de su encuentro con Obama, algo que sí hizo su rival Cameron.

Otro factor que está minando su imagen es la incapacidad para poner orden en su propia organización. El miércoles 30 de julio leíamos que su compañero de filas, el diputado Gordon Prentice, apostaba por su sustitución. No es nuevo que esta propuesta proceda del ala izquierda del partido, minoritaria y ruidosa, pero cuyas apariciones y manifestaciones provocan las dudas en el electorado. Si Brown es incapaz de mantener el orden en su partido, ¿cómo va conseguirlo en la nación?

A todo ello se ha unido la irrupción del Ministro de Exteriores David Miliband y su artículo The Guardian. No cita el nombre del Primer Ministro, pero las críticas y quejas van dirigidas contra él; exponerlas en un medio impreso no supone ejercicio de libertad de expresión, sino afán por desestabilizar.

¿Quiere Miliband ser el candidato del Labour en 2010? Si la respuesta es afirmativa, deberemos pensar que sobrevalora su capacidad para convencer al electorado y dar la vuelta a unas encuestas en las que están 20 puntos por debajo de los tories. Si lo que desea es minar la imagen de su líder, lo conseguido plenamente, pese a la defensa, más corporativa que real, llevada a cabo por pesos pesados laboristas como Jaqui Smith o John Prescott.

Lo que ya no se podrá eliminar es la imagen de desunión que está dando la formación que Blair instaló en el éxito político. Los tiempos de finales de los setenta e inicios de los 80 regresan, con la diferencia de que entonces había una izquierda y una derecha muy perfiladas. Ahora, por el contrario, parece que sólo hay apetito de poder, algo de lo que el propio Brown es ejemplo.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú