La economía estadounidense mejora y sube un 1.9% en el segundo trimestre de 2008, rompiendo así la tendencia que comenzó en el último ejercicio de 2007. No obstante, la subida es menor de lo esperado y los analistas lo achacan a las ayudas del gobierno a los consumidores. El Ejecutivo es prudente y vaticina un crecimiento del 0.6% en la recta final del año
Se alejan los fantasmas recesionistas
El Departamento de Comercio comunicó que el producto interior bruto creció a un ritmo anual del 1,9% en el trimestre de abril-junio. Fue una mejora frente a la débil expansión del 0,9% lograda en el primer trimestre de este año y una contracción real en el último del 2007.
El repunte del segundo trimestre no fue tan robusto como habían esperado los economistas, que habían pronosticado una expansión del 2,4%. Esa mejora seguramente no será considerada un indicio de que la frágil economía ha empezado a robustecerse.
Sin embargo hay temores de que a medida que se apagen las consecuencias de los reintegros fiscales, la economía pueda experimentar otro marcado retroceso a fines de año.
En referencia a las últimas noticias sobre el PIB, el presidente George W. Bush dijo que “no son tan buenas como nos habría gustado, pero quiero recordarles que hace unos pocos meses fueron formulados pronósticos de que la economía se contraería este trimestre”.
El PIB se contrajo a un ritmo anual del 0,2% en los últimos tres meses del 2007, según las revisiones anuales difundidas por el gobierno.
Además, el Departamento del Trabajo informó ayer de que los despidos aumentaron notablemente la semana pasada. Las prestaciones por desempleo aumentaron a 448.000, el mayor nivel en cinco años. La debilidad del mercado laboral ha mantenido a raya las presiones salariales. Mientras tanto, los sueldos de los trabajadores estadounidenses aumentaron un 0,7% en el segundo trimestre, el mismo crecimiento que el trimestre anterior.
La salud de la economía estadounidense es la mayor preocupación del público, y por ende de los políticos incluyendo los candidatos que aspiran a la Casa Blanca. La contracción es la peor en 26 años en la rama de la construcción y refleja la prudencia de los consumidores asustados por todos estos síntomas.
La contracción del cuarto trimestre fue la peor desde el tercer trimestre del 2001, la última vez que la economía cayó en una recesión. El gobierno estima que el desempeño económico del último trimestre del año pasado será positivo, aunque por cifras mínimas con un crecimiento de apenas el 0,6%.
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