Las perspectivas no son malas, son mucho peores de lo que esperaba el Gobierno. Según un informe recientemente publicado por Deutsche Bank (DB), la economía española crecería menos de un 1,5 por ciento anual hasta 2012 y el precio de la vivienda se desplomaría en casi un tercio durante los próximos cuatro años.
Según Deutsche Bank
La economía española lleva creciendo una media superior al 3 por ciento, es decir el doble de lo que se supone que va a crecer la economía desde finales de este año hasta 2012. Esto haría presagiar un fuerte frenazo, y no un aterrizaje suave, como preveía el Gobierno.
“Lo normal es que si un país pasa a crecer, de repente, la mitad de lo que solía… se destruya empleo”, afirma el experto en economía española, Gonzalo Sanz-Magallón, en una entrevista para este diario.
Durante la crisis del petróleo, en los setenta, el PIB aumentaba cerca de un 1 por ciento anual, mientras la inflación que generaba el precio de la energía mantenía muchos precios altos. En estos momentos, podría darse una situación similiar teniendo en cuenta no sólo el ritmo de crecimiento sino también la duplicación del coste del crudo.
Los factores que han provocado la crisis española serían, según DB, de dos tipos: externos e internos. Los externos serían la espiral inflacionista de las materias primas, la energía, los tipos de interés y las restricción del crédito. Por otro lado, los internos vendrían a ser la burbuja inmobiliaria y el debilitamiento del empleo.
“Las empresas contemplaban un ritmo de entre el 3 y el 8 por ciento de crecimiento. Y el cambio del contexto repercutirá o en el empleo o en los beneficios empresariales dependiendo de la capacidad negociadora que tengan los sindicatos”, afirma Sanz-Magallón.
La huelga de los transportes acelerará la caída de la economía española, porque los sectores más afectados dependen fuertemente de la distribución para seguir trabajando. De este modo se sumará la caída del precio de la vivienda, previsto por DB en cerca de un 2 por ciento este año, con la falta de ladrillos y hormigón para continuar con las obras.
El alto coste de los despidos y las contrataciones provocará que las empresas tarden más en adaptarse al nuevo contexto. Por eso, España se enfrenta a la crisis en peor situación que Holanda y Estados Unidos y, simultáneamente, en mejores condiciones que Alemania y Japón.
El Gobierno aprobó la semana pasada un nuevo conjunto de medidas fiscales que inyectarán 7.800 millones de euros a la economía en 2009, entre las que destacan la agilización de las devoluciones por IVA a las empresas y la supresión del Impuesto de Patrimonio.
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