Agosto de 2008 podría convertirse en un punto de inflexión para las relaciones internacionales del siglo XXI. Aunque de manera tibia, China ha firmado hoy un manifiesto de apoyo a la gestión y acción militar de Rusia en Georgia. En el otro bando, la Unión Europea parece alinearse con “la postura dura” de Estados Unidos y estudia sanciones al Kremlin
China apoya a Rusia y la UE estudia sanciones
Llegan apoyos a la política exterior de Rusia. China y cuatro países de Asia Central han emitido una declaración conjunta en la que apoyan el “papel activo” del Kremlin en la región, pero llaman al diálogo para solucionar la crisis del Cáucaso.
Así, China y los otros países destacan “el papel activo de Rusia en la paz y la cooperación en la región”, reza el documento firmado por os presidentes de seis países (Rusia, China, Kazajstán, Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán), según un comunicado de prensa distribuido durante una cumbre regional en la capital de Tayikistán.
Los aliados de Rusia, unidos en la Shanghai Cooperation Organisation (SCO), se declararon consternados por las tensiones en Georgia, y además hicieron un llamamiento a la reconciliación y a apostar por el diálogo.
“Los Estados miembros de la SCO quieren expresar su profunda preocupación por los últimos acontecimientos en relación a Osetia del Sur, e instamos a las partes a solucionar los problemas existentes a través del diálogo”, asegura la declaración.
El presidente Medvedev, condenado por Occidente por reconocer la independencia de dichas regiones separatistas de Georgia, tenía la esperanza de lograr apoyos en la cumbre de la OCS. Aunque quizás ha sido más tibio de lo que hubiera deseado.
China, que tiene problemas territoriales internos como la cuestión de Taiwán, trata de reforzar sus frágiles relaciones con Rusia. Algunos analistas consideran que pretende evitar la formación de un eje China-Rusia que se pudiera interpretar como una amenaza para las potencias occidentales. Posiciones similares mantienen otras potencias emergentes del mundo, como la India o Brasil, que permanecen mudas de momento.
Las sanciones europeas
En el otro lado de la escena aparece la Unión Europea en un tono que parece desafiante, por primera vez.
Y es que el ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner, cuyo país ocupa la presidencia de turno de la Unión Europea, reconoció hoy que se está considerando la posiblidad de imponer sanciones a Rusia durante la cumbre extraordinaria que mantendrán el próximo lunes en Bruselas los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete.
Según Kouchner, “se están considerando sanciones y otros muchos medios” como respuesta por parte de la UE a la decisión de Rusia de reconocer la independencia de las regiones separatistas georgianas de Osetia del Sur y Abjazia.
Por otra parte, dijo que “Francia no es partidaria de cortar las relaciones con Rusia“. “Esto se arreglará mediante la negociación, aunque hará falta tiempo, no nos hagamos ilusiones”, añadió.
Kouchner realizó estas afirmaciones en el marco de la decimosexta Conferencia de embajadores de Francia, un evento que reúne desde ayer y hasta mañana en París a los jefes de las misiones diplomáticas galas en el mundo.
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