Sarkozy ha dado muestras una vez más de que la tiranía del terror no va a mermar su firmeza ante el mismo. El trágico asesinato de 10 compatriotas, le ha refrendado en sus convicciones.
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Martes, 21 de julio 2026
Sarkozy ha dado muestras una vez más de que la tiranía del terror no va a mermar su firmeza ante el mismo. El trágico asesinato de 10 compatriotas, le ha refrendado en sus convicciones.
Editorial
La muerte de 10 soldados franceses tras una emboscada tendida por la insurgencia talibán en Afganistán, pone una nota de negativa incertidumbre en la seguridad regional y global.
Esta triste noticia nos debe de llevar a reflexionar sobre varios puntos transversales. El primero de ellos, y de mayores consecuencias, hace referencia a la reorganización talibana y a la mejora de sus tácticas y estrategias asesinas. Investigarlas y conocerlas en profundidad supone todo un reto, en particular para la OTAN.
Asistimos a una suerte de modernización del fenómeno terrorista en cuanto a sus métodos, no en cuanto a sus objetivos destructores y destructivos.
Una segunda reflexión es la relativa al empeoramiento de la seguridad en Afganistán. Pese a los esfuerzos de todos los actores implicados en lograr su democratización, en especial Estados Unidos, los avances van seguidos de retrocesos inmediatos.
¿Cuál sería la receta adecuada? Complicado saberlo. Es más sencillo conocer aquello por lo que no hay que apostar: bajar los brazos, es decir, retirarse del lugar del conflicto. ¿Por qué? Porque sería la prueba definitiva a ojos del terrorismo de su victoria frente al binomio indisolublemente unido de libertad y democracia.
Sarkozy ha representado perfectamente el modus operandi necesario y preciso. Ha sido realista y objetivo al definir la misión que tienen sus soldados en Afganistán como la de “defender la libertad frente al terrorismo”. No ha sido una declaración retórica pues viene acompañada de hechos que la refrendan, como el aumento del contingente de tropas francesas aprobado este año.
Los frentes que tiene abiertos el Presidente francés son cada vez más numerosos, de mayor calado y de naturaleza distinta: desde la crisis del Tratado de Lisboa hasta el conflicto entre Rusia y Georgia. Sólo si muestra firmeza y determinación, los podrá solventar. Si duda o busca pactos fáciles, las crisis se solucionarán momentáneamente… para reaparecer en el futuro con mayor virulencia.
La conclusión es que la situación de Afganistán dista de ser estable. Además, en Pakistán se han producido recientes acontecimientos políticos de envergadura como la dimisión de Musharraf, uno de los grandes enemigos de Al Qaeda. El resultado es que la frontera entre ambos países es un vivero de incertidumbre.
Al nuevo gobierno de coalición de Islamabad debemos exigirle una respuesta contundente. Los talibanes ya han expresado su deseo de dialogar. No perdamos de vista el uso del lenguaje, pues cuando conceptos como diálogo, libertad, paz o democracia son pronunciados por organizaciones terroristas se desnaturalizan y se convierten en herramientas al servicio del horror.
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