Economía y Sociedad

La mitad de los españoles quiere defraudar porque la “presión fiscal es excesiva”

Una encuesta realizada por el Ministerio de Economía señala que el 49% de los ciudadanos cree que es bueno que puedan hacerse “trampas” con los impuestos porque “la presión fiscal es excesiva”. Los estudios parecen indicar que cuanto más suben los impuestos, mejor se valora a la gente que deja de pagarlos.

Según un estudio del Ministerio de Economía
Según se desprende de un estudio realizado por el Instituto de Estudios Fiscales (IEF), dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda, los defraudadores o los que ven con simpatía a los que defraudan ya son casi la mitad de la población. Esto podría indicar que, cuando un español tiene la oportunidad de no pagar impuestos, lo hace aunque sea delito.

La opinión sobre los defraudadores parece estar relacionada con la presión fiscal. Cuanto mayor es, mejor se valora a los que no cumplen con sus obligaciones tributarias.

En el año 1995, un 33 por ciento de los encuestados por el IEF justificaba el fraude fiscal. Entonces los impuestos se llevaban una proporción más alta de la renta de la gente y dos de cada diez personas en edad de trabajar se encontraba en paro.

En 1998, con la rebaja de impuestos que había impulsado el Ejecutivo de José María Aznar en los dos años anteriores, el porcentaje de los españoles que veían con simpatía el fraude se redujo en cinco puntos.

En 2006 y 2007, como los bienes básicos subieron y los impuestos directos se mantuvieron estables, los españoles acabaron pagando más a Hacienda gracias a los impuestos indirectos. Este tipo de tasas no son progresivas, por lo que todo el mundo paga lo mismo independientemente de sus ingresos y sufren más los que menos tienen. En 2006, el 39 por ciento de la población comprendía a los cotizaban menos de lo que debían y en 2007 esta cifra llegaba al 49 por ciento.

Según el informe del Instituto de Estudios Fiscales, el motivo principal por el que se defrauda es “la presión fiscal excesiva y la necesidad de trampear para salir adelante”. Un 31 por ciento opta por las razones administrativas como explicación de la infracción y un 13 por ciento apuesta por la “inadecuación entre el esfuerzo tributario realizado y la oferta pública de servicios”.

Los inspectores también se quejan

El aumento de la presión fiscal también les afecta a ellos, porque es probable que el Gobierno decida congelar sus salarios para hacer frente al déficit que se espera el año que viene, mientras los precios de los productos básicos están subiendo por encima del 5 por ciento.
 
Los funcionarios del Ministerio están cada vez más preocupados porque ven cómo sus salarios y los despidos vendrán impulsados por la crisis, mientras contemplan cómo la mayoría de sus conciudadanos no sólo defraudan a Hacienda por el equivalente al 23 por ciento del PIB, unos 240.000 millones euros, sino que parecen decididos a seguir como hasta ahora y a mirar casi con envidia a quienes pueden engañarles.

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