Los especialistas de la Organización de las Naciones Unidas advierten que un nuevo ciclón podría estar formándose en el territorio de Myanmar. Las autoridades sólo aceptan la ayuda con cuenta gotas y los cooperantes extranjeros apenas han podido ayudar a la población.
Tras el paso del Nargis
La portavoz del Departamento de Ayuda Extranjera de la ONU, Amanda Pitt, ha declarado que existe una posibilidad de que otra violenta tormenta se desate sobre el país. Naciones Unidas tendría en su poder un informe del Centro de Vigilancia de Tifones del Departamento de Defensa de los Estados Unidos.
La página WEB del centro de vigilancia ha publicado los datos sobre una tormenta tropical se estaría formando cerca de Rangún, que es la mayor ciudad de Myanmar aunque, desde hace dos o tres años, ya no es su capital administrativa. Según ellos, “el potencial para el desarrollo de un ciclón tropical significativo en las próximas 24 horas es elevado”.
La Junta parece inmune a las peticiones de los organismos internacionales que quieren ayudar a su población, después de que el tifón Nargis haya provocado más de 64.000 muertos. Sólo la Asociación de Países del Sudeste Asiático (ASEAN) ha conseguido que los generales le permitan tasar el alcance de la tragedia.
La Organización de Naciones Unidas suspendió hace una semana los envíos de productos de primera necesidad, porque el ejército o las milicias afines al régimen confiscan las mercancías y las distribuyen sin dar cuenta a nadie. Por otro lado, la mayor parte de los cooperantes extranjeros no han podido entrar en el país, porque las autoridades de Myanmar no desea filtraciones como la ocurrida hace pocos días, en la que se demostraba que el trato que les daban las tropas de emergencia a los refugiados era similar al de un campo de concentración.
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