Las FARC han solicitado al Presidente nicaragüense Daniel Ortega que haga de interlocutor en lo que denominan el conflicto colombiano. Esta petición se esconde su debilidad estructural
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Martes, 21 de julio 2026

Las FARC han solicitado al Presidente nicaragüense Daniel Ortega que haga de interlocutor en lo que denominan el conflicto colombiano. Esta petición se esconde su debilidad estructural
Editorial
El año 2008 ha sido nefasto para la organización terrorista colombiana que ha sufrido incautaciones de material, pérdidas de líderes históricos (Raúl Reyes) y sobre todo, el descrédito ante la opinión pública colombiana e internacional.
Se ha puesto de manifiesto que la política antiterrorista defendida por Álvaro Uribe es la correcta. Basada en una confianza máxima en los cuerpos de seguridad del Estado y en una red de apoyos internacionales con Estados Unidos como aliado privilegiado, los resultados han llegado.
La liberación de Betancourt ha sido el gran exponente. Más allá del golpe asestado a la barbarie terrorista, también ha provocado el cambio de actitud de los otrora contemporizadores, como Hugo Chávez. ¿Y las FARC? Cada vez están más acorraladas. Sus declaraciones y comunicados tras el rescate de la senadora de origen francés, fueron una huida hacia delante.
Ahora han solicitado la intervención de Ortega quien siempre ha mostrado su solidaridad con esta organización y con las bajas que sufría. Tras recibir la petición, el dirigente sandinista ha definido a los terroristas colombianos como “hermanos”, lo que sin duda es un apoyo para ellos y un obstáculo para el ejecutivo de Bogotá.
¿Y Uribe? Su reacción ha estado en la línea de coherencia que siempre le ha caracterizado y se ha traducido en una lógica oposición a cualquier tipo de injerencia de Ortega. El colombiano sabe perfectamente que cualquier negociación con la organización terrorista supone darles una nueva oportunidad para que sigan atemorizando a sus compatriotas.
Valoramos la postura del gobierno colombiano por lo que tiene realista e incluso pragmática. Es consciente de que a través de este tipo de negociaciones, las FARC tratan de obtener los réditos que no han podido con la violencia, dotándose de una legitimidad que sus propios actos les ha negado y de la que no gozan otro tipo de delitos.
Peligrosa es la actitud dialogante de Ortega quien puede instrumentalizar el conflicto colombiano en beneficio propio. No olvidemos que esta misma semana se ha producido en Managua una multitudinaria manifestación en su contra, acusándole de gobernar el país de modo dictatorial. Su tendencia a prohibir formaciones políticas opositoras como el Partido Conservador y el Movimiento Renovador Sandinista, dan fe.
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