Cinco muertos, entre ellos un agente federal, dos policías heridos, 20 delincuentes detenidos y el aseguramiento de varias casas y un arsenal, dejó un operativo de policías federales en Villa Nicolás Romero, Estado de México, para liberar a dos secuestrados por una banda que tiene nexos con “La Familia”, organización que opera en el Estado de Michoacán
20 arrestados y 5 muertos
En rueda de prensa, el subsecretario de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Facundo Rosas, confirmó el saldo del operativo que se realizó en las primeras horas del día en Villa Nicolás Romero, a unos 25 kilómetros al norte de la Ciudad de México.
El líder de la banda fue identificado como Lázaro Bustos Abarca, alias “El Indio“, originario de Michoacán y quien tiene, al parecer, antecedentes penales en Estados Unidos.
Facundo Rosas aseguró que los primeros datos recabados en las casas aseguradas permiten indicar un posible nexo de este grupo con la “Familia de Michoacán“, sicarios que trabajan en la región apoyando al grupo conocido como los Zetas.
Los integrantes del grupo habrían llegado a la zona hace dos meses y se establecieron en al menos dos casas de seguridad en Villa Nicolás Romero y en Tlalnepantla, ambos municipios de la zona al norte del Distrito Federal. A esos lugares llevaban a los plagiados para negociar el pago de los rescates.
El funcionario de la SSP dijo que el operativo se llevó a cabo después de elaborar una estrategia para irrumpir en las casas de los secuestradores, quienes mantenían desde hace ocho días retenidos a una mujer de 49 años de edad y a su hijo de 30 años.
El hombre que fue liberado dijo que los secuestradores entraron hace ocho días a su casa y se lo llevaron junto con su madre, por quienes pedían un millón de pesos para su rescate.
“Se metieron a mi casa, golpearon la puerta con un objeto, con un mazo o algo, llegaron diciendo que eran policía judicial, todos armados, me sacaron de la casa, me golpearon, me subieron a una camioneta y hasta ahora que me acaba de sacar la policía”, dijo con voz entrecortada.
“Desde que nos atraparon nos tenían vendados de los ojos, de las manos también, de la boca. Los primeros días nos estuvieron pegando hasta que se cansaron, miércoles y jueves ya estuve más o menos tranquilo, tapado. Me daban de comer lo que se les antojaba”.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR