Economía y Sociedad

La posición de Europa en la ronda de la OMC

Aún bajo la presión de EEUU y el empuje de Tony Blair, Europa se resiste a abandonar las pautas proteccionistas. El modelo de Estado y el sistema de bienestar en el centro del debate.

Editorial
En los pasillos de Bruselas se comenta que el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, y la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, temen la cancelación de la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de Hong Kong, en diciembre, si no se llega a un consenso sobre los aranceles y las ayudas agrícolas. Esto quiere decir que la Ronda de Doha puede quedar en la nada si la OMC no apuesta por la apertura de la economía europea.

Mandelson y Fischer Boel chocan contra la mentalidad proteccionista de Francia y 12 estados más -entre ellos España, Italia e Irlanda- que reclaman que no haya ofertas agrícolas de la Comisión que pongan en peligro la Política Agrícola Común (PAC) de la UE. Ambos representantes de Bruselas temen que una “fuerte minoría” de países comunitarios “bloqueen” sus movimientos, lo que les dejaría “sin alternativa, con las consiguientes implicaciones negativas para Hong Kong”.

Por el momento, Bruselas mantiene la compostura y estudia una nueva oferta de reducción de aranceles, actuando dentro de los límites del mandato negociador y evitando que ninguna de las ofertas que presente a la OMC obligue a una nueva reforma de la PAC, que es lo plantean los países más reticentes a las reformas.

A fin de cuentas, lo que brilla por su ausencia en estas rondas comerciales es el libre comercio. Así lo demuestra el vocabulario desvirtuado de las negociaciones multilaterales. Cuando Francia y España piden evitar nuevas “concesiones”, se alude a un eufemismo que significa reducciones arancelarias negociadas posteriormente y convenidas dentro de las reglas de la OMC.

“Derechos compensatorios”, “consolidación” y “salvaguarda” son otros de los eufemismos que utiliza la burocracia europea para regatear al libre comercio. Pero, como decía el economista Gottfried Harberler, “al proteccionismo no hay que engañarlo sino vencerlo . No depone las armas cuando en lugar de librecambio y reducción de derechos, se habla de uniones económicas y derechos preferenciales”.

En suma, la OMC, surgida en 1995 como sucedánea de las Rondas del GATT, es un foro multilateral que a través de largas ruedas de negociaciones apunta a lograr consensos y que hasta el momento no ha podido cumplir con los fines que se había previsto. Esta semana, aún con la presión de EEUU y el empuje del tándem Blair-Mandelson a favor de la rebaja de aranceles y ayudas, gran parte de Europa sigue atrincherada en el proteccionismo y venerado un mal llamado “modelo social”. Si la propuesta de adaptación a un mundo globalizado hecha por Blair no es bien recibida, será imposible que Europa salga de su actual letargo económico.

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