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La selección de la unidad y el orgullo

España inició el sábado 6 de septiembre su andadura hacia el Mundial 2010 que se celebrará en Sudáfrica. La victoria por la mínima ante Bosnia es lo de menos. Lo importante es que el sentimiento de unión y orgullo sigue presente entre jugadores y afición.

Editorial

 


El triunfo final en la pasada Eurocopa ha marcado un antes y un después no sólo en lo deportivo sino en la propia conciencia nacional. Estábamos tan acostumbrados al síndrome de los cuartos de final como al complejo de decir que éramos españoles. En el Práter de Viena el 29 de junio todo eso acabó. El fútbol se unía así al carro de los Pedrosa, Nadal, Lorenzo, Alonso… de los españoles ganadores y sin complejos de serlo.


 


No se trata de decir ahora que futbolísticamente somos la gran favorita en cuantas competiciones participemos o que no tenemos enemigo (deportivo). España ahora es vista por sus rivales como lo que es, una campeona de Europa. Contra los bosnios tuvimos un ejemplo claro: se ganó 1-0, sin sufrimientos innecesarios.


 


En todo momento quedó claro que si alguien tenía que salir victorioso, era el cuadro capitaneado por el gran Íker Casillas. El oficio ha llegado a los nuestros. La mesura ya existía y se ha acentuado con la presencia en el banquillo de un hombre como Vicente Del Bosque querido y respetado por todos.


 


El ex entrenador del Real Madrid apuesta sabiamente por el continuismo aderezado con pequeñas dosis de innovación como la presencia de Capel. El sevillista aporta lo que no tienen otras selecciones: un desparpajo manifestado en su desborde por banda y centro desde la línea de fondo. Futbolísticamente, tenemos mucho que enseñar a los demás.


 


¿Qué decir de la afición española? Inconmensurable no sólo por el apoyo, que está siempre garantizado, sino por los cánticos del que por suerte se va haciendo ya clásico “soy español”. Parece que por fin nos hemos quitado los complejos de exaltar nuestra nacionalidad.


 


Antes parecía que portar la bandera nacional era algo peyorativo por retrógrado. Craso error. Hacer apología del país que nos ha visto nacer es símbolo de agradecimiento. La afición así lo ha entendido y sabe que por encima de resultados deportivos puntuales existe el sentimiento de pertenencia a un colectivo: España. Quien ose a descalificar esta forma de proceder y pensar tendrá la libertad para hacerlo pero el precio que pagará será el patetismo.

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