La noticia dice que Israel abrió la frontera con Gaza para facilitar la ayuda humanitaria. Como si fuera por Israel que el régimen de Hamás necesita la ayuda internacional. Pues Hamas es una de las organizaciones que más violentamente ha ejercido la acción terrorista basada en el Islám.
Editorial
Lo políticamente correcto es decir que, bajo las circunstancias que sean, la ayuda humanitaria no se le niega a nadie. Que independientemente de las condiciones bajo las que esa ayuda es entregada, se trata de un recurso de supervivencia, del que depende que miles de personas vivan o mueran. Y por lo tanto que nadie debe impedir su tránsito o distribución.
Pues bien, a esto es a lo que está sometido Israel con respecto a la situación en Gaza. A permitir la asistencia internacional a un régimen (el de Hamas) que por desquiciado y trágicamente orientado hacia la violencia extrema, deja a su población al borde de la muerte. Pero que debe estar satisfecha porque –ante todo- esos sacrificios son hechos en nombre de Dios (de su Dios).
Palestina está dominada por el predominio de Hamas, un “movimiento” que, apoyado en la religión, intenta devolver el orgullo musulmán. Dotar a su pueblo de un motivo por que levantarse todas las mañanas y discutir, rezar y pepear. Un movimiento que difícilmente oriente la ira de ese pueblo a acentuar las libertades y a sacar del fanatismo a miles de personas.
Pues este mismo régimen es el que ahora reclama la asistencia de las potencias democráticas de Occidente para superar el agotamiento. El que recurre desesperadamente a la ayuda externa para que su gente no muera de hambre y pueda seguir “combatiendo”. Haciendo respetar el Islam pero, sobre todo, haciéndoselo respetar a Israel. Y en esta pretensión se encierra la enojosa trampa de la ayuda humanitaria. De algo que es incontestable para la opinión pública internacional pero que termina transformándose en una penosa manipulación política.
La noticia dice que Israel ha abierto la frontera con Gaza para que esa asistencia llegue donde tiene que llegar. Que ha permitido que la mercancía toque su destino. Como si fuera por Israel que el régimen de Hamás necesita de la cooperación internacional. Pues Hamas es una de las organizaciones que más violentamente ha ejercido el extremismo islámico y la que ha invitado a más personas a inmolarse en nombre de ese ideal.
La situación en Medio Oriente es compleja y el bombardeo de información aturde al lector. Pero también produce delicados matices que, en la medida de lo posible, tanto los medios de comunicación como los líderes de opinión deberían esforzarse en aclarar. A ello va este editorial.
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