Política

La UE busca una salida urgente después del fiasco irlandés

La estrategia promovida por Sarkozy, Merkel y el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, de seguir adelante con las ratificaciones en los ocho países pendientes tiene un claro objetivo: llegar a finales de año con 26 ratificaciones en la mano y obligar, de facto, a Irlanda a aceptar el Tratado. El próximo jueves 19, en el transcurso de la Cumbre, se dará el primer paso

Se prepara una Cumbre clave
En las últimas horas, se ha ido perfilando una salida al “no” del referéndum de Irlanda. El empeño es lograr algunas reformas imprescindibles para el funcionamiento de la UE ampliada. “El no en Irlanda no ha solucionado los problemas”, insiste José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión.

En primer lugar, los líderes de los Veintisiete decidirán formalmente si sigue el proceso de ratificación en los Estados miembros restantes, algo muy probable porque firmaron ese texto hace sólo seis meses en Lisboa, y Alemania y Francia presionan con fuerza para que sea así.

Después de 18 votos afirmativos de parlamentos y un no de los ciudadanos irlandeses, sólo quedan ocho países por ratificar: Reino Unido, República Checa, Suecia, Italia, España, Bélgica, HolandaChipre.

Los posibles peligros

El mayor problema llegará desde Gran Bretaña donde, pese a la presión conservadora, ya han dicho que continuarán con la ratificación. El primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, “está recibiendo crecientes presiones de la oposición, su propio partido y de los medios de comunicación para que no siga con el proceso de ratificación y convoque un referéndum”, comentan medios diplomáticos británicos.

El otro gran problema puede ser la República Checa, poco entusiasta de un Tratado que quita poder a los países pequeños y, además, si entra en vigor el 1 de enero de 2009 ensombrecerá su Presidencia de turno de la UE.

Según fuentes europeas, a Irlanda se le podría ofrecer una declaración anexa al Acuerdo. “Este Tratado no contiene nuevas políticas, así que no se le puede dar la opción de quedarse fuera de alguna de ellas. ¿Qué diría esa declaración?”, se preguntan los expertos.

No obstante, Irlanda debería aprobar otra vez el Tratado, como ya ocurrió en 2002 con el Acuerdo de Niza. En teoría, lo podría hacer por vía parlamentaria, a no ser que se presentara una denuncia contra el proceso y la justicia volviera a imponer la consulta popular.

El Parlamento Europeo será ahora la institución que presionará más para buscar una solución que permita aplicar Lisboa para las elecciones de junio de 2009, por el poder limitado con el que se quedaría la Eurocámara si se celebraran según el Tratado de Niza.

El camino trazado los próximos días será largo. Y el riesgo de posibles peligros se multiplicará por la presión política constante contra una reforma que pretendía simplificar la UE.

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