Política

Las constructoras españolas ya no pueden huir a Europa del este

El ladrillo español esperaba compensar de algún modo sus pérdidas con los rendimientos en Europa del este. Sin embargo, cientos de pequeñas constructoras en la región han empezado a declararse insolventes.

Era su gran refugio
Las infraestructuras de la llamada Europa del este eran pésimas a finales de los noventa, mientras que su crecimiento medio superaba el 5 por ciento. Ante esto, muchas de las empresas de la construcción europeas, y entre ellas las españolas, aprovecharon las nuevas oportunidades.

Poco a poco, se fueron haciendo más dependientes de la región, pero no les importaba. Al fin y al cabo, se decían, tanto el turismo residencial en Croacia o Bulgaria como el despegue de Estonia o Lituania, de alta calidad y con precios muy por debajo de los españoles, asegurarían un fuerte desarrollo de las comunicaciones y de nuevos bloques de viviendas.

En la república Checa ocurría algo parecido. Con un crecimiento superior al 6 por ciento en los últimos años parecía lógico que los ciudadanos demandaran cada vez más servicios, que estos requerirían infraestructuras y que las infraestructuras darían nuevas oportunidades para la construcción de pisos o la rehabilitación de las antiguas residencias de un país que fue satélite de la Unión Soviética hasta su derrumbamiento.

La mayoría de estos países iba a entrar en la Unión Europea en 2004, lo que implicaba no sólo el cumplimiento de unos fuertes requisitos de transparencia y responsabilidad por parte del Estado sino también un acceso más fácil y con menos restricciones para las empresas de los países miembros como España.

Lo que no se esperaba que es la crisis internacional que comenzó hace poco más de un año con las hipotecas subprime llegara a cortarles la financiación a muchas constructoras y más donde la demanda de sus servicios sólo podía ir en aumento. Por otro lado, el aumento de la competencia, que llevan siempre aparejadas las grandes y expectativas de beneficio cuando parece fácil apreciarlas, ha reducido los beneficios de las empresas.

En estos momentos, según un estudio publicado por Coface, el 1 por ciento de las constructoras que operan en la región se ha declarado insolvente y Christian Berger, uno de los responsables del informe, asegura que “se esperan tiempos difíciles” porque los sectores de la construcción y el transporte no está siendo capaces de “mantener los efectos positivos [que cosecharon con] ampliación de la Unión Europea desde el año 2004″.

Las grandes empresas españolas del ladrillo se enfrentarán a partir de ahora no sólo al estallido de la burbuja en España sino a una fuerte reducción de sus beneficios en el que se había convertido en su refugio favorito.

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