Las multinacionales de la informática han recobrado el impulso anterior a la ruptura de la burbuja tecnológica. Google e IBM han invertido entre 40 y 50 millones para crear una red de centros de datos de hasta 1.600 procesadores con el objetivo de adelantarse a la transformación de los ordenadores en redes
“Estamos a mitad de camino” según Eric Schmidt
Google, Amazon y Salesforce aspiran a mantener su liderazgo en la provisión de los futuros centros de datos: remotos, compartidos, accesibles vía web, seguros, escalables y a un coste variable en función del uso. Cualquier empresa puede aprovechar sus infraestructuras para sus adaptarlas necesidades y pagar una parte si consiguen crear algo que pueda servirles al resto de las corporaciones.
Amazon lleva la delantera. Más de 370.000 desarrolladores en todo el mundo utilizan Amazon Web Services (AWS): desde almacenamiento, denominado S3, a recursos de computación de sus servidores compartidos, EC2. En Europa, un gigabyte de almacenamiento en AWS cuesta 18 céntimos de dólar al mes y una potente unidad de procesamiento (CPU), 0,8 dólares la hora.
Los S3 sirven para crear un “almacén” dentro de las redes internas de las empresas que aloje las fotos e forma de localización de los empleados. Los EC2 están preparados para que, por ejemplo, el New York Times realizase su archivo online con publicaciones desde 1851.
El gran punto débil de las nuevas plataformas es que no comparten un mismo estándar. Este obstáculo puede convertirse en una oportunidad para empresas como la española Abiquo, que están creando una especie de broker de plataformas web para que, dependiendo del coste o el volumen de uso, la aplicación se ejecute automáticamente en Amazon, Yahoo, IBM o la infraestructura de cualquier proveedor de Internet local.
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