Seis meses después del largo y desgastante conflicto con el gobierno de Cristina Kirchner, las cuatro entidades que agrupan a los productores agropecuarios comenzaron ayer una protesta de seis días en los que suspendieron la comercialización de carnes y granos
Parálisis institucional en Argentina
Los productores se instalaron en los costados de las rutas para controlar que no pasen camiones con productos agropecuarios, aunque anunciaron que no realizarán cortes de carreteras como hicieron durante el conflicto anterior.
La anterior protesta, que finalizó con una victoria para el campo, fue para rechazar la decisión del gobierno de aumentar las llamadas retenciones que gravan las exportaciones de granos, en especial la soja.
Los productores amenazan además con volver a instalar una carpa frente al Congreso Nacional como hicieron cuando se discutieron el proyecto en el parlamento que fracasó tras el “voto no positivo” del vicepresidente Julio Cobos y provocó un serio revés al gobierno.
El titular de Confederaciones Rurales, Mario Llambías, dijo que pretenden “que se cambien políticas, y siempre que hablamos con el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, nos dice que está estudiando el tema. No puede seguir demorando las soluciones”.
El ministro del Interior, Florencio Randazzo, lamentó la nueva protesta. “Nos parece que la experiencia de siete meses de conflicto seguramente nos ha dejado lecciones a todos, pero si hay un común denominador es que ha sido un perjuicio para el conjunto de los argentinos”, opinó.
“Me parece que el gobierno tiene algunas posiciones tomadas y vinculadas a compatibilizar aquellos intereses que son sectoriales en defensa del interés común, me parece que el dialogo se construye de a dos”, agregó al referirse a la protesta.
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