La débil economía global no está permitiendo crecer a la región de América Latina como podría. Para el año próximo, el banco prevé que la región recupere intensidad y se expanda al 4,1%, de la mano, en parte, de la inversión en infraestructuras que deberá reforzar Brasil, primera economía latinoamericana, para la celebración del Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016.
La circunstancia de incertidumbre en la economía global, sobretodo en la zona euro, está influyendo de manera negativa al crecimiento de la economía latinoamericana. Aunque la región está creciendo, lo que es cierto es que no lo está haciendo al ritmo que se esperaba, según recoge El País.
El Banco Mundial ya ha asegurado que la diversidad que existe en las economías latinoamericanas se va a traducir en un crecimiento del solo 3,5%, por motivos como el debilitamiento del entorno global, los altos precios del petróleo, las limitaciones de capacidad productiva de algunas economías y el arrastre de la desaceleración de la segunda mitad de 2011. Para el año próximo, el banco prevé que la región recupere intensidad y se expanda al 4,1%, de la mano, en parte, de la inversión en infraestructuras que deberá reforzar Brasil, primera economía latinoamericana, para la celebración del Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016.
El estancamiento de la economía europea, y en menor medida también de la estadounidense y la china, ha hecho que la economía del sur de América note un crecimiento más moderado. La CEPAL prevé que el paro baje del 6,9% en 2011 al 6,5%, cerca del mínimo histórico, y destaca que la inflación desciende del 7% al 5,5% actual. En cambio, en el mundo financiero son menos optimistas. Por ejemplo, el banco Credit Suisse First Boston (CSFB) rebajó en su último informe trimestral su pronóstico de expansión de Latinoamérica del 3,3% al 3% en 2012 y del 4,1% al 3,8% el año próximo.
“Latinoamérica es como club de fútbol que se contenta con estar en Segunda División”, lamenta el chileno Gabriel Palma, profesor de Economía de la Universidad de Cambridge. “No tiene la ambición asiática de subir a Primera. No creo que crezca este año el 3,7% porque Brasil está estancado. Por eso su Gobierno ahora sube el gasto, baja el tipo de interés y devalúa. Al final ha adoptado una política económica activa y ha dejado de esperar que el mercado resuelva los problemas.
Latinoamérica crecerá este año el 3%, en el mejor de los casos, si los precios de las materias primas se mantienen en niveles históricamente altos, aunque no sea en los máximos. Pero no necesariamente los precios se mantendrán altos. Un escenario de crisis no tendría suelo. Si uno mira el escenario internacional, no hay que minimizar un crecimiento del 3%, pero es mediocre y vulnerable”, advierte Palma.
El problema básico para el profesor de Cambridge es que existe una fuerte dependencia sudamericana de los productos básicos. “Latinoamérica ha tenido desde 2004 una bonanza única de las materias primas y se ha ajustado a los precios altos como si fueran permanentes, por la demanda de China e India. Y se ha ajustado por consumo, tanto público como privado, y prácticamente nada por inversión. Entonces ha habido exportaciones dinámicas, un sector financiero con un desarrollo muy fuerte por el ingreso de capitales y servicios que han generado empleo. ¿Pero este crecimiento es sostenible? ¿Es una forma de crecer rápido en el largo plazo? Si los precios de las materias primas vuelven a niveles normales, como los de 2003, habrá un deterioro de la cuenta corriente tan brutal como en la crisis latinoamericana de 1982. Los precios pueden caer porque hay mucha especulación”, alerta Palma, que sitúa a su país entre los más vulnerables a un abaratamiento de las cotizaciones de los productos básicos.
Durante los tres primeros meses de 2012, la región adoptó decisiones buscando una estabilidad financiera, y según dijo la CEPAL. “Las autoridades de Bolivia, Paraguay y Perú adoptaron medidas de regulación de los depósitos en moneda extranjera. Se regularon las actividades bancarias mediante la modificación de las normas sobre capital mínimo exigido a las instituciones financieras en Argentina y Uruguay, la imposición de restricciones a la emisión de obligaciones negociables en Brasil y Uruguay, nuevos criterios de determinación del encaje legal de los depósitos a la vista en Brasil y otras medidas vinculadas al financiamiento hipotecario, como la introducción de nuevas regulaciones aplicables a los bonos hipotecarios en Chile y la revisión de las metodologías empleadas para determinar las tasas de interés vinculadas al crédito hipotecario en Colombia”, enumera el organismo regional de la ONU.
La CEPAL no descarta un escenario externo peor si la crisis bancaria y de deuda soberana se agrava en España e Italia. “Esta situación supondría una fuga o huida hacia la calidad o seguridad de los flujos financieros, que se expresaría en una interrupción de su afluencia a la región, el retiro de depósitos e inversiones de cartera y la suspensión de líneas de crédito bancarias en el exterior. Aumentaría la necesidad de liquidez, especialmente en divisas, y se producirían caídas en los mercados de valores y una depreciación de las monedas”, enumera el organismo que dirige la mexicana Alicia Bárcena.
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