Política

Latinoamérica recibe, con preocupación, los primeros golpes de la crisis financiera

La crisis financiera no se iba a quedar confinada entre las cuatro paredes de la economía estadounidense. Hace pocos días se hundió el tercer banco más importante de Europa y ahora los Gobiernos de Chile y Colombia advierten que la crisis no sólo se reflejará en el derrumbamiento de sus bolsas de valores sino también en el paro.

Colombia, Chile y Brasil lo reconocen
En Chile ocurrió el lunes pasado lo nunca visto: el precio del cobre, que es su principal producción nacional, bajó por primera vez en el año a menos de tres dólares por libra mientras el dólar se revalorizaba frente al peso hasta alcanzar los niveles de hace más de tres años.

El Gobierno colombiano, por medio del ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, adelantó que la “estabilidad del sistema financiero” podría tambalearse por la crisis que se había desatado en Estados Unidos. Además, las autoridades han reconocido que prevén el aumento del desempleo y la reducción del precio de las exportaciones, del petróleo, el café y el carbón.

Aunque Zuluaga evitó el catastrofismo de otros líderes occidentales y apostó por dar confianza a los mercados. Por eso descartó que corran peligro los 24.000 millones de dólares de las reservas internacionales de Colombia y garantizó también la seguridad de los ahorros e inversiones del Gobierno y los fondos de pensiones en el exterior.

El propio Álvaro Uribe advirtió el lunes que los precios de las materias primas “podrían venirse abajo”, una perspectiva poco halagüeña para una economía, como la colombiana, que basa su crecimiento en las exportaciones de productos como el café y que tiene problemas para competir con los países asiáticos en los costes de la industria.

Tenemos un mismo pronóstico: la crisis es muy seria y tan profunda que no sabemos el tamaño. Tal vez sea la mayor en la historia del mundo”, afirmó el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

Una apuesta por la libertad

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Alberto Moreno, aseguró el martes que no era el momento de paralizar la liberalización comercial sino el de apostar precisamente por hacerla más profunda para que la recuperación sea más rápida y sólida.

La “Iniciativa para el Camino a la Prosperidad en América“, que defiende el libre mercado como motor de crecimiento para todo el continente, recibió los elogios de Moreno y el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick.

Forman parte de la iniciativa Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú y República Dominicana.

Pero no todos se mostraron abiertos a la libertad del mercado. Una vez más el presidente venezolano, Hugo Chávez, intentó marcar la agenda de los Gobiernos vecinos, a los que ha financiado como mínimo en sus campañas de reelección, y les instó a echarle la culpa de todo a Estados Unidos y formar una alianza frente a Washington que podría liderar él mismo.

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