Política

Liberia: un ex futbolista internacional podría ser el próximo presidente

Tras 14 años de una guerra civil que finalizó en el 2003 con el exilio del sanguinario presidente Charles Taylor, el envío de 15.000 cascos azules a Liberia y la institución del gobierno de transición presidido por Gyude Bryant, las anheladas elecciones presidenciales y legislativas finalmente tuvieron lugar el pasado 11 de octubre en la república más antigua de África fundada por ex exclavos americanos en 1847.

Democracia
A los comicios presidenciales se presentaban un total de 22 candidatos, entre los que destacaban el conocido ex futbolista internacional George Weah, la veterana ex ministra de finanzas Ellen Johnson-Sirleaf, así como diversos hombres de negocios, abogados y ex señores de la guerra.

En una nación devastado económica y socialmente por décadas de conflicto bélico, donde más del 75% de la población es analfabeta y tiene menos de 25 años de edad, y el desempleo gira en torno al 85%, Weah partía como favorito. Entre sus partidarios figuran miles de fans, jóvenes ex guerrilleros y la ciudadanía más humilde que -hastiada de corrupción- opinaba que las clases pudientes y educadas habían llevado al país a la ruina, y por tanto deseaba una ruptura total con los políticos de la vieja escuela. Para ellos, el millonario Weah sería al menos un honrado mandatario, pese a su inexperiencia en el terreno político y su escaso expediente académico.

Y si bien las expectativas se cumplieron -puesto que Weah obtuvo el 30% de los votos frente al 20% alcanzado por su principal contrincante: la culta señora Johnson-Sirleaf, y al 14% logrado por el antiguo aliado del exiliado Taylor: Charles Brumskine- su victoria no fue decisiva porque según la constitución el candidato presidencial necesita obtener el 51% del sufragio. Habrá por tanto una segunda vuelta presidencial que se ha fijado para el próximo 8 de noviembre, y en las que el ex futbolista y la ex ministra volverán a verse las caras.

Los liberianos también votaron para elegir 30 senadores y 64 representantes en un sistema bicameral similar al estadounidense, si bien todo el proceso electoral llevó varios días debido a las dificultades de recolecta de votos procedentes de 3000 centros electorales distribuidos por un país donde no hay apenas red eléctrica ni líneas telefónicas y las escasas carreteras están en un lamentable estado.

En contra de lo que algunos temían, no se produjeron apenas incidentes violentos ni irregularidades durante los comicios, los cuales tuvieron lugar bajo la supervisión de la ONU, observadores de la UE, EE-UU y algunas organizaciones regionales. Además, la participación fue muy elevada –un 74% aproximadamente de un total de 1.350.000 votantes registrados- si bien a los centenares de miles de liberianos exiliados en América o a los desplazados en países limítrofes no se les permitió tomar parte. Tampoco pudieron votar los miles de Libaneses que habitan en el país ya que no tienen derecho a voto.

De cara a esta segunda vuelta, 7 partidos políticos y la coalición COTAL (formada por 4 partidos y liderada por Vaney Sherman, que también había participado en la primera vuelta) han optado por apoyar la candidatura de Weah y su partido –el CDC (Congreso de Cambio Democrático), alegando que el ex jugador del Milán, del Chelsea, Mónaco y París St Germain, “simboliza la paz y reconciliación que unirá a una nación hasta ahora dividida por la guerra y beligerancia inter-étnica”. Al parecer, también Sekou Conneh, el líder de la agrupación rebelde LURD que forzó a Taylor a abandonar el país, y Prince Johnson -otro conocido señor de la guerra- apoyan su candidatura.

Es de suponer que tales respaldos aumenten considerablemente las posibilidades de éxito de Weah en esta segunda vuelta, aunque en ella tendrá que volver a lidiar con la señora Johnson-Leaf del UP (Partido de la Unidad), que recibe su apoyo de las clases más educadas y pudientes, diversos personajes políticos, y de muchas mujeres liberianas.

Denominada la “Dama de Hierro”, esta mujer de 66 años tiene considerable experiencia política. Fue ministra de finanzas bajo el mandato del presidente Tolbert, y cuando se produjo el sangriento golpe de estado perpetrado por Samuel Doe en 1980, fue arrestada aunque consiguió huir. Y desde el exilio, esta señora –que posteriormente ocupó cargos en la ONU y el Banco Mundial- criticó duramente al régimen del dictador, sumándose a aquellos que respaldaron inicialmente a Charles Taylor cuando éste inició la insurgencia contra Doe en 1989, y que finalmente condujo a su derrocamiento y muerte. Sin embargo, en las elecciones de 1997 -las cuales resultaron en la elección de Taylor como presidente- ella también se presentó como candidata presidencial y calificó los resultados de fraudulentos, acto que la envío de nuevo al exilio.

Éstos serán pues los dos candidatos rivales que medirán fuerzas en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales: una señora culta con un buen expediente académico y profesional -tanto en política de su país como en organismos supranacionales- contra un inculto ex futbolista de 39 años de edad, sin experiencia en política, y cuyas credenciales se basan en sus habilidades deportivas (fue nombrado mejor jugador de fútbol mundial por la FIFA en 1995 y es considerado como el mejor jugador africano de todos los tiempos). Se avecina pues una curiosa y pintoresca contienda que además marcará un hito en la historia del continente africano. Y es que si gana Weah, él se habrá convertido en el primer futbolista universal en llegar hasta la presidencia de un país, mientras que si obtiene la victoria Johnson-Leaf, ella será la primera mujer de toda África en alcanzar el puesto de máxima mandataria.

Los detractores de Weah señalan que su deficiente expediente académico y su desconocimiento de la política es muy peligroso y además le harían vulnerable a posibles manipulaciones de terceros. Añaden algunos que además se está rodeando de personajes corruptos, y que es absurdo anteponer la popularidad de un futbolista a los intereses nacionales de una nación en crisis como es Liberia. Otros dicen que pese a sus pasadas obras humanitarias a favor de la juventud liberiana, su comportamiento hacia otros futbolistas durante su época de capitán y entrenador de la selección nacional de fútbol puso de manifiesto su carácter dominante y dictatorial, y que éste se vería trasladado de la cancha a la política si gana las elecciones.

Por otra parte, los críticos de Ellen Johnson-Sirleaf dicen que ella forma parte del pasado político de Liberia, un siniestro pasado con el que es necesario romper totalmente de cara al futuro. Además dicen que la naturaleza de sus anteriores relaciones con el tirano exiliado Charles Taylor nunca estuvo del todo clara y que es sospechoso que Jewel Taylor, la esposa del ex mandatario –que ha obtenido un escaño como senadora en estas últimas elecciones-, haya anunciado que la va a apoyar en esta segunda vuelta. Y es que no solo ha existido enemistad entre ambas mujeres hasta hace poco sino que hay personas que piensan que Charles Taylor sigue creando intriga política desde su refugio en Nigeria.

Todo parece indicar que Weah ganará la contienda, aunque Johnson-Sirleaf confía en poder hacerse con el voto de las mujeres liberianas y de convencer al pueblo de que su madurez política y contactos en altas instituciones internacionales serán bien visto por la comunidad internacional, y ayudará a atraer inversiones extranjeras.

Pero al margen de quien gane, algunos analistas señalan que la prueba real de estabilidad postelectoral tan solo se manifestará si el que pierda la segunda vuelta muestra su disposición a asumir noblemente su derrota -en un país con un historial político aterrador, que yace en ruinas, y donde se teme que decenas de miles de excombatientes aun mantienen grandes cantidades de armamento oculto. Una vez pasada la euforia inicial de las elecciones, el feo rostro de la realidad podría re-emerger violentamente en este desdichado estado africano que ha sido escenario de tanta miseria humana.

En este sentido, cabe observar que Weah ha declarado en varias ocasiones que en caso de ganar las elecciones considera necesaria la continuada presencia de UNMIL –el contingente de tropas de la ONU en Liberia- hasta el final de su primer mandato. Ello es significativo ya que demuestra que aunque probablemente el ex futbolista no sepa nada acerca del arte de gobernar ni haya leído “El Príncipe” de Maquiavelo, al menos posee un atributo ciertamente necesario a tales efectos: el de la prudencia.

El autor es graduado en Económicas y Estudios Internacionales por la Universidad de Warwick, Reino Unido. Su email es: nicoaikin@hotmail.com

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