Política

Liberia inicia el difícil camino hacia las elecciones (II)

“Cabe pues preguntarse si la celebración de los comicios en la fecha señalada es deseable dada la fragilidad política, económica y social del sistema, así como las incertidumbres censuales. En 1997, ya hubo elecciones bajo supervisión de la ONU que fueron calificadas de limpias – pese a que también entonces existían problemas de censo y un millón de habitantes desplazados.”

Nicolás Aikin Araluce

Los vientos del cambio


 


En 2000, el
Reino Unido envió tropas a Freetown, la capi
tal de Sierra
Leona (su excolonia) para reforzar al 
enorme contingente de Cascos Azules que ya se había establecido allí bajo
el mando de UNAMSIL, y dos años más tarde finalizaba la


guerra.


 


Paralelamente,
en Costa de Marfil una rebelión del ejército y posterior división del país, fue
no obstante seguida por la formación de un gobierno de unidad nacional bajo el
presidente Gbagbo. Éste, pese a presuntos esfuerzos  de Taylor por armar a dos grupos
guerrilleros: el MPIGO y el MJP para derribarlo, logró mantenerse en el poder
con el apoyo de 4000 tropas francesas en misión pacificadora, junto a efectivos
de la ONU bajo UNUCI. La coyuntura regional había cambiado y las tácticas de
Taylor se volverían ahora contra él.


 


Por una
parte los LURD (Liberianos Unidos para la Reconciliación y Democracia),  apoyados por Guinea  para contrarrestar la acción de tropas
liberianas y de sus aliados rebeldes en aquel país, avanzaban hacia el corazón
de Liberia desde el norte. Y por otra los MODEL (Movimiento Para la Democracia
de Liberia) con ayuda de  Costa de
Marfil, se dirigían desde el sudeste hacia Monrovia en primavera del 2003 – el
último reducto de Taylor.


 


Durante el
proceso, miles de empobrecidos civiles se vieron una vez más atrapados en el
fuego cruzado  y el Tribunal
Internacional de Justicia acusó a Taylor por crímenes de guerra; por armar,
entrenar a rebeldes en Sierra Leona (donde la guerra civil supuso cerca de
50.000 muertos) y desestabilizar toda la región. Finalmente su posición se hizo
insostenible y huyó meses más tarde – tras aceptar una oferta de asilo en
Nigeria – corriendo sin embargo mejor suerte que su aliado Sakoh, que murió
encarcelado en Freetown.


 


Una fuerza
multinacional africana, liderada por Nigeria, fue desplegada en el país y éste
ha quedado finalmente en manos de un gobierno provisional dirigido por el
presidente Bryant, respaldado por UNIMIL – bajo mando de Jacques Klein – para
ayudar a mantener el orden en un lugar cuya población carece de alimentos y sus
infraestructuras yacen en ruinas. Su función también es la de ayudar a organizar
unas elecciones generales que – según los acuerdos de paz firmados el 3 de
agosto de 2003 – han de celebrarse el próximo 5 de
octubre.


 


Jaque al proceso de paz


 


Pero tras
15 años de guerra, el caos es aún
tal que el
Consejo de Seguridad ha extendido su mandato hasta el 19 de septiembre de 2005
mediante la resolución 1561 (2004), y se siguen emitiendo informes periódicos
sobre las actividades de UNIMIL y los progresos
obtenidos.



El
último informe (17 de diciembre de 2004)2 no menciona explícitamente que
importantes recursos del país estén en manos de elementos descontrolados. Sí
reconoce sin embargo que pese a los avances de desarme y desmovilización
(oficialmente concluidos el 31 de octubre), la disolución formal de las
distintas facciones armadas, la repatriación parcial de refugiados y la
captación de $350 millones (de los $520 estimados necesarios a dos años vista)
para los programas de reconstrucción nacional, existen serios
retos.


 


Éstos
incluyen: disputas internas en el LURD y entre diversas exfacciones militares
relacionadas con el reparto de puestos gubernamen
tales, la
lenta reintegración de excombatientes, el desempleo que ronda en torno al 85%,
múltiples robos y choques étnicos por disputas de tierras e incidentes violentos
de naturaleza religiosa (incendio de iglesias y mezquitas). La permanencia de un
bloque de partidarios del expresidente Taylor – quien al parecer sigue teniendo
acceso a recursos del país mediante sendos entramados económico-financieros
regionales –  constituye otro
problema.


 


Es
improbable que Taylor regrese a Liberia, pues la resolución 1532 (2004) declaró
la congelación de sus activos personales y los de sus colaboradores e instaba a
todos los estados a que prohibieran el ingreso o tránsito de estos individuos
por sus respectivos territorios. Pero la misma resolución reconocía la
existencia de intereses comerciales del expresidente y su continuada influencia
en el país, y hay otras personas corruptas en puestos de importancia con
pretensiones presidenciales.


 


La limitada
capacidad del gobierno transitorio para suministrar servicios sociales básicos
(incluso agua y electricidad), realizar pagos atrasados a funcionarios,
establecer personal e infraestructuras en puestos fronterizos y zonas rurales,
así como  demoras y opiniones
contrapuestas (entre el gobierno y la ONU) sobre la reforma de la ley electoral
– necesaria para que los comicios puedan celebrarse en la fecha acordada en
ausencia de un censo nacional fidedigno – constituyen dificultades
adicionales.


 


Si a ello
añadimos la escasa solidaridad entre las diversas facciones del gobierno –
ciertos miembros han intentado deshacerse del mismísimo presidente interino –
acusaciones cruzadas de malversación o apropiación indebida de fondos
resultantes de ventas de hierro a la China (supuesto desfalco de más de $10
millones) y otras transacciones ilícitas u opacas, disponemos de una bomba de
relojería. La desconfianza del pueblo en los políticos (se dice en Monrovia que
lo único que Taylor no logró llevarse al exilio fue la mismísima corrupción) y
de la comunidad internacional, la reticencia de atemorizados ciudadanos a
regresar a sus lugares de origen, y las consiguientes incertidumbres
demográficas de cara al censo actuarían como agravantes.


 


Finalmente,
bajo presión de EE-UU (el principal donante), la ONU, la UE, la Unión Africana y
ECOWAS, la reforma electoral ha sido aprobada por la Asamblea General
Transitoria que exigía la realización previa de un censo nacional actualizado.


 


Tales
exigencias parecían justificadas, pues se estima que hay más de 300.000
liberianos refugiados en Norteamérica, centenares de miles en diversos estados
africanos y otros tantos desplazados dentro del país. Pero dicho censo hubiera
retrasado las elecciones hasta el 2008. Y, dadas las preocupaciones en el seno
de la ONU de que el gobierno interino quisiera perpetuarse en el poder y de que
las ayudas financieras internacionales no se materializasen en caso de
aplazamiento (por no mencionar los problemas asociados con la permanencia de
UNIMIL en Liberia otros 3 años), ha prevalecido la voluntad de la comunidad
internacional.



Por
tanto, se ha creado una comisión electoral para organizar los comicios y
proceder con el registro de votos a partir del próximo mes de abril, y ahora es
imperativo  repatriar y reasentar al
mayor número posible de ciudadanos para que puedan ir a las urnas. Será sin duda
un gran desafío a contrareloj para todas las partes involucradas, considerando
que la mitad de la población está geográficamente
desubicada.


 


Mientras
tanto, unos 35 candidatos ya han anunciado su intención de presentarse a las
elecciones presidenciales – elevadas cifras para un país escasamente poblado e
incluso “exageradas” según algunos ciudadanos, quienes han señalado con marcada
intención que el auténtico problema de Liberia radica en la avaricia de poder de
sus gentes.


 


Curiosamente,
entre los “presidenciables” figura el conocido exjugador de fútbol del Chelsea,
George Weah, oriundo de Monrovia, el cual pese a su
to
tal
inexperiencia en   
política ha despertado cierto entusiasmo entre las clases humildes,
quienes alegan que  su riqueza
personal actuaría como seguro contra la corrupción vinculada a los regímenes
anteriores. Ciertamente existen precedentes en otras naciones: el primer
ministro turco, R.T. Erdogan fue futbolista profesional en su día y también Pelé
ocupó el cargo de Ministro de Deportes en Brasil. Además, en círculos
diplomáticos de la capi
tal se
considera que Weah – conocido como “King George” entre sus partidarios – tiene
posibilidades de obtener la victoria.


 


Reflexiones de Cara al
Futuro


 


Sin
embargo, los recientes disturbios rurales y urbanos, el desarme pendiente de
unos 60.000 excombatientes (muchos de ellos niños-soldados y mujeres), la
insuficiente coordinación entre las fuerzas de los respectivos contingentes de
paz en la zona y la posibilidad de que importantes recursos naturales del país
continúen en manos ilícitas, constituyen graves peligros.


 


Cabe pues
preguntarse si la celebración de los comicios en la fecha señalada es deseable
dada la fragilidad política, económica y social del sistema, así como las
incertidumbres censuales. En 1997, ya hubo elecciones bajo supervisión de la ONU
que fueron calificadas de limpias – pese a que también entonces existían
problemas de censo y un millón de habitantes desplazados. El calendario se vio
afectado (si no impuesto) por las prisas de la comunidad internacional y el
resultado fue la victoria de Taylor, quien sin embargo fue acusado por muchos
liberianos de manipular al electorado, empleando los recursos naturales del país
(a los que ya tenía amplio acceso) para financiar su propia
campaña.


 


Las
elecciones presidenciales y legislativas venideras no deben ser tomadas a la
ligera dado el trágico pasado de Liberia y su delicada situación actual. En este
sentido, es sorprendente la postura de algunos organismos supranacionales –
entre ellos la de la propia UE – quienes han manifestado que el proceso no
admite demora alguna por una parte, pero que los resultados han de reflejar
claramente la voluntad del pueblo liberiano, por otra. 3
 



Cualquier
análisis objetivo tiende a indicar que en la medida de lo posible los comicios
deberían postergarse y, por extensión, también el mandato de UNIMIL – al margen
de los gastos derivados de la prolongación de su estancia. Convendría que las
diversas entidades involucradas consideraran
tal
posibilidad para que las elecciones tengan lugar dentro de un entorno
supervisado que garantice una máxima participación de legítimos votantes y con
el territorio, armamentos y recursos del país bajo control  gubernamen
tal. De lo
contrario, la siniestra sombra del golpe de estado seguirá planeando sobre la
república más antigua de África y 
toda la región.



Notas del Texto


 


1 –   Véase: Dangerous Liaisons, The
continued relationship between Liberia´s natural  
                
resource industries, arms trafficking and regional insecurity. A
briefing 
document submitted by Global
Witness to the UN Security Council, 08 – 
                  
December 2004.


 


2 –   Véase: Fifth Progress Report of
the Secretary-General on the United Nations

Mission in Liberia. 17 December 2004.
 


 


3 –    Véase: EU Presidency
Declarations on Elections in Liberia.
22/08/2003
and
15/12/2004.                                         

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú