El ex espía ruso Alexander Litvinenko colaboró con los cuerpos de seguridad españoles en la desarticulación de la mafia rusa asentada en España y que contaba con ramificaciones en la provincia de Alicante, aportando “información fundamental” para la operación, según informó la Cadena Ser
Aportó información clave antes de ser envenenado
A mediados de 2006, un año después de la operación Avispa en la que se detuvo a uno de los cabecillas de la mafia rusa en El Campello, Litvinenko mantuvo contactos con la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía para ampliar las informaciones sobre algunos de los capos de la mafia que fueron detenidos en aquel operativo. Entre ellos de Vitali Izgilov, el arrestado en El Campello en 2005 y de nuevo apresado en el operativo del mes pasado en la localidad de l´Alacantí.
También aportó datos de, al menos, dos capos fugados en extrañas circunstancias pocos antes de su detención.
La información del ex espía ruso fue estimada por fuentes cercanas al caso como “fundamental y esclarecedora”, y aportó las bases y los conocimientos necesarios para la ejecución de la segunda gran operación contra el crimen organizado ruso en nuestro país: la reciente operación Troika.
En este sentido, Litvinenko facilitó informaciones sobre las actividades criminales de Vitali Izgilov, el supuesto número tres de esta organización, una de las mafias más importantes del mundo, que vivía en El Campello.
Litvinenko, ex teniente coronel de los Servicio Secretos Rusos, también facilitó datos del considerado número uno de la mafia georgiana, Zahar Kalashov, detenido en Dubai a finales de 2005 tras la búsqueda y captura dictada por la Audiencia Nacional.
Seis meses antes de su fallecimiento informó a los policías españoles de las relaciones personales y societarias de otro capo que logró huir de España minutos antes de la operación Avispa: Dariel Oniani. Tanto de Kalashov como de Oniani, Litvinenko aportó datos que relacionaban a estos presuntos mafiosos con los servicios de seguridad rusos, según la Cadena Ser.
Litvinenko murió envenado a finales de 2006 con polonio 210, un material radioactivo, en Londres, donde vivía tras haber abandonado el KGB.
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