Mientras Zapatero dice en la sede de la ONU querer luchar contra el terrorismo, en el plano doméstico cede a sus chantajes.
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Martes, 21 de julio 2026

Mientras Zapatero dice en la sede de la ONU querer luchar contra el terrorismo, en el plano doméstico cede a sus chantajes.
Editorial
El presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz, ha anunciado la próxima convocatoria de movilizaciones urgentes “sin precedentes en la Historia de España” para expresar el rechazo de su colectivo a la “aceleración” del proceso de “chantaje” y “rendición” del Gobierno a las pretensiones de la banda terrorista ETA.
“Ante este evidente proceso de chantaje y de rendición de nuestro Gobierno ante las pretensiones de la banda terrorista ETA, vamos a realizar distintas movilizaciones a nivel nacional, de todo tipo, movilizaciones sin precedentes en la Historia de España”, indicó.
La sensación que existe en España es que la declaración de tregua por parte de ETA que está pactando el Gobierno socialista en las sombras tendrá un precio carísimo, una estrategia que favorece más a los verdugos que a las propias víctimas. Un acuerdo, en otras palabras, que nos lleva a pensar que este Gobierno es capaz de cualquier cosa con tal de anunciar una tregua con ETA, como si no supiéramos que ETA utiliza las treguas para rearmarse y volver a matar de forma sanguinaria.
Sucede que este Gobierno, que en la sede de la ONU se llena la boca respaldando la lucha contra el terrorismo, en el plano doméstico, se muestra amigable y cercano, no sólo con los partidos independentistas que buscan el desguase de España sino con quienes lo pretenden a costa de la sangre y la violencia, como es el caso de ETA.
Al lector no familiarizado con la realidad española le bastará con saber que el presidente Zapatero tiene como socio de gobierno al ERC de Cataluña, partido separatista catalán cuyo dirigente principal mantuvo hace algún tiempo reuniones con la cúpula de ETA en Francia para negociar “estrategias conjuntas para la desestabilización del Estado español”. De esa calaña son los socios de este Gobierno.
Esto muestra dos cosas. La primera es que, este Gobierno, con tal de mantenerse en el poder, es capaz de negociar con ETA hasta la memoria y el dolor de las víctimas. Es una canallada y una ofensa a todos los españoles que los etarras tengan, gracias al silencio cómplice de un ministro de Justicia y un fiscal general del Estado, una franquicia de Batasuna en el Parlamento de Euskadi como el PCTV y que ésta no haya sido ilegalizada.
En segundo lugar, lo que la ATV le pregunta al Gobierno es hasta dónde se va a arrodillar frente a ETA, hasta dónde llega su inmoral claudicación. Según han informado algunos medios, el Gobierno vasco y el Gobierno central han llegado a un acuerdo para el reagrupamiento de presos de la banda terrorista ETA, como paso previo a una excarcelación masiva. Es la condición impuesta por los terroristas para una tregua definitiva.
Esto demuestra el poder de negociación que le ha dado a los terroristas vascos el mismo presidente que por el mundo promueve una candorosa alianza de civilizaciones. ¿Establecer una alianza es hacer lo mismo que él y su Gobierno hacen con ETA? ¿Es ceder, claudicar y aceptar lo inaceptable a cualquier precio? ¿Es pactar a las sombras un reparto del poder?
La indignación y la repulsa a estos coqueteos con los separatistas se harán sentir en las marchas que organice la AVT en oposición a Zapatero y todos los que piensan que España es un puzzle que se puede trocear con reformas de estatutos, OPAS energéticas e intercambio de fichas en el financiamiento sanitario.
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