Las grandes constructoras se las prometían muy felices con el plan de infraestructuras del que les había hablado el presidente mexicano durante su visita en España. Ahora descubren que las entidades mexicanas no quieren darles financiación y que, sin ésta, no podrán empezar las obras.
Las secuelas de la crisis
Durante su visita en España, Felipe Calderón se reunió con las corporaciones y les garantizó que tendrían un lugar en las adjudicaciones de su Plan Nacional de Infraestructuras, que tiene presupuestados 160.000 millones de euros.
Las grandes empresas españolas de construcción de infraestructuras asentadas en México trasladaron anoche a la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, sus dificultades para conseguir financiación.
Los bancos mexicanos, muchas veces propiedad de españoles, no quiere concederles un crédito a algunas de las mayores empresas de España después de que la inmobiliaria más importante del país, Martinsa-Fadesa, no haya sido capaz de devolver los 5.000 millones de euros que debía.
Caja Madrid y La Caixa, dos de las principales entidades financieras españolas, podrían quedarse sin cobrar, respectivamente, 1.000 millones de euros. Al mismo tiempo, el Banco Popular se enfrenta a un posible impago de 300 millones.
Por otro lado, las empresas dicen sentirse perjudicadas por la lentitud de las administraciones a la hora de adjudicar una obra. Esto hace que muchas corporaciones soporten los gastos fijos, como el mantenimiento de la maquinaria o el alquiler de los almacenes, mientras las autoridades dilatan los plazos de adjudicación.
Al encuentro con Fernández De la Vega que tuvo lugar en la Embajada Española, asistieron representantes de CAF México, Dragados, Abengoa, Gas Natural, Global Vía, BBVA, Santander, Iberdrola, Isolux, Obrascón, Repsol, Telefónica Móviles, Inditex, Mondragón y Hoteles Sol Melia. La vicepresidenta se comprometió a comunicar a Calderón algunas de las dificultades que están experimentando.
Más del 10 por ciento de la inversión española que recibe Latinoamérica se dirige al mercado mexicano. Es el país favorito de las multinacionales españolas.
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