Con un lenguaje burocrático y deliberadamente oscuro, el BCE afirma en su último boletín que “las últimas informaciones confirman que existen riesgos al alza para la estabilidad de precios a medio plazo en un contexto de crecimiento monetario y del crédito muy vigoroso”. En otras palabras, el euro seguirá donde se encuentra durante los próximos meses para que la inflación no se desboque.
El BCE se ocupa sólo de la inflación
El Banco Central Europeo no bajará el precio del dinero a medio plazo, porque la crisis de los alimentos y la subida del petróleo, que ya acaricia los 200 dólares, no lo permiten. Los países europeos tendrán que hacer reformas estructurales en vez de esperar a que se abarate la divisa comunitaria.
La entidad que preside Jean-Claude Trichet no cree que la situación europea, en general, sea la de una crisis, porque sus “fundamentos económicos…son sanos”. Sin embargo, algunos países, como Irlanda o España, no lo ven del mismo modo porque podrían entrar en recesión después del estallido de su burbuja inmobiliaria.
Algunos líderes europeos esperaban una rebaja del precio del dinero para no tener que hacer las reformas más impopulares, es decir las del mercado laboral. Abaratar los despidos es una medida que ningún líder de la zona euro quiere realizar, menos todavía cuando las perspectivas de crecimiento son cada vez más pesimistas y podrían empezar a destruir empleo.
Los estatutos del Banco Central Europeo son claros. Debe ocuparse fundamentalmente de la inflación, de contener los precios o incentivarlos mediante la política monetaria, pero el crecimiento económico les compete a los gobiernos nacionales. Por eso ha animado a los países de la Unión a incentivar la mejora de la productividad, a no incrementar el gasto público y a que se hagan las reformas necesarias para que las empresas sean cada vez más competitivas.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR