Todas las bolsas del mundo se dispararon ante la decisión del eurogrupo y el IBEX 35 registró el mayor crecimiento de su historia. Los inversores habían ahuyentado el pánico de la semana pasada transformándolo en euforia.
Grandes crecimientos en todo el mundo
Todo estaba preparado para que los mercados valorasen las decisiones que el eurogrupo tomó el domingo pasado y que consistían en una intervención coordinada y mil millonaria del sistema financiero del Viejo Continente.
Al inicio de la jornada llegaba a conocimiento de los inversores que Telefónica, uno de los dos valores más importantes del IBEX35, mantendrá sus previsiones de crecimiento a pesar de la crisis financiera. Era una buena noticia, sobre todo porque muchos se temían lo peor después de los malos números de la competencia, como por ejemplo Vodafone.
Pero Telefónica no iba a dejar que sus palabras parecieran sólo una llamada a la calma ante los tiempos difíciles. Anunció también que continuaría recomprando sus acciones porque confía plenamente en su valor y que la vida media de sus deudas se sitúa en los seis años, una duración que ni los más pesimistas le prevén a la crisis.
El Ibex35 empezó a sorprender por su optimismo y su crecimiento, que rompía todos los registros, terminó alcanzando el 10,7% Aunque muchos analistas esperaban el rebote después de una semana llena de pérdidas, nadie se imaginaba que el selectivo español llegaría tan lejos.
Toda Europa parecía una fiesta: los alemanes crecieron un 11,4%, los británicos un 8,3%, los franceses un 11,2% y los italianos un 11,5%. De alguna manera, las fuertes pérdidas de la semana anterior se veían compensadas en parte por una subida que cuya intensidad no esperaba nadie.
Los analistas se mostraban muy contundentes en su diagnóstico. Todos creían que las medidas del eurogrupo, anunciadas el domingo pasado habían tranquilizado a muchos inversores, aunque advertían que lo desproporcionado de la subida debía atribuirse a un efecto rebote que podría diluirse esta misma semana.
Medidas del eurogrupo
En primer lugar, las medidas del eurogrupo prevén una garantía a los préstamos interbancarios y contempla permitir una refinanciación bancaria “limitada” hasta finales de 2009 y “en las condiciones del mercado.
Además los Estados miembros tienen libertad a la hora de inyectar liquidez en sus mercados, pero deberán consultar antes al resto de los socios para que sus decisiones no les perjudiquen.
Los Estados avalarán la deuda de los bancos pero no lo harán gratis, es decir que cobrarán una comisión por el riesgo que están asumiendo. Por otro lado, todas las “ayudas” de este tipo tendrán la completa supervisión de las autoridades financieras. Eso sí, dependiendo de la situación de cada país, las garantías podría limitarse a sólo un determinado tipo de deuda bancaria.
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