Uncategorized

Los populistas latinoamericanos no atraviesan por su mejor momento

El final de año no está siendo bueno para los caudillos latinoamericanos. La oposición interna y externa se está convirtiendo en un duro escollo para sus proyectos dictatoriales. ¿Qué cortinas de humo inventarán Morales, Chávez, Ortega y Correa?

Editorial

Conforme ha discurrido el año, los problemas internos de los dirigentes populistas latinoamericanos han aumentado. A nivel doméstico, se ha producido un fenómeno que no debe pasar desapercibido: la oposición se ha convertido en una alternativa a considerar, esto es, ha dejado de ser un totum revolotum. Ahora  cuestiona métodos y políticas gubernamentales de modo organizado.


 


La reacción de este tipo de caudillos basada en amedrentar a la oposición no ha bastado. Un ejemplo lo hemos tenido en Nicaragua donde el fraude de Ortega en las pasadas municipales ha sido condenado por la comunidad internacional. Al líder sandinista ya no le quedan más apoyos que el tridente Chávez-Correa-Morales (bueno, y Rusia, aunque por distintos motivos).


 


En Venezuela, las municipales del 23N sacaron a relucir las deficiencias del chavismo y la polarización de la sociedad. El caudillo de Caracas, conocidos los resultados, optó por la estrategia de huir hacia delante y ya prepara un nuevo referendo para perpetuarse en el poder, lo que en 2007 no consiguió.  Los venezolanos ven como los grandes problemas de su sociedad no los soluciona la retórica incendiaria y demagógica de su Presidente.


 


Morales es, quizás, quien más problemas tiene pues ya ha gastado su repertorio de excusas: expulsar al embajador de Estados Unidos y a la DEA, victimizarse ante la UNASUR…La última estrategia, ridiculizar a la prensa en público, denota su inseguridad. Canceladas las preferencias arancelarias por parte de Washington a las exportaciones bolivianas y el descenso del barril petróleo que permitía la financiación del régimen aymara por Caracas, el futuro de este pueblo es complicado.


 


Rafael Correa ha sido el último de los presidentes al que las incertidumbres acosan. Tras ganar el referendo, radicalizó su discurso (algo nada sorprendente). Sin embargo, se ha encontrado con un problema con el que no contaba: la oposición en el seno de su partido donde muchos de sus dirigentes quieren sumarse al reparto de cargos lo que puede provocar una implosión en el Movimiento País, algo con lo que él mismo ha amenazado.


 


Las próximas semanas serán cruciales para el gobierno ecuatoriano, con el hándicap de que sus compañeros y socios del club populista tienen tareas domésticas urgentes que atender con lo cual, no podrán asesorarle “full time”.


 

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú