El Partido Republicano está celebrando su Convención en Saint Paul (Minnesota). Menor glamour mediático que la Demócrata pero mayor contundencia y unidad. El huracán Gustav restó protagonismo inicialmente al cónclave. Una vez iniciado el show, nada puede detenerlo.
Editorial
Como todo lo que rodea a McCain desde la época de las primarias, parece como si hubiera una ley no escrita por la cual no consigue sus objetivos a la primera. En aquel momento, no aparecía entre los favoritos. Su compleja situación económica desde luego no facilitó su victoria final.
Los popes del Partido Republicano se van dando cita, haciendo su discurso y apoyando a su candidato…sin olvidar el factor Sarah Palin. Desde su nombramiento el pasado 29 de agosto han aparecido un torrente de informaciones que entremezclan su pasado, vida familiar e ideas políticas, generalmente con la única finalidad de desacreditarla. No sólo no lo han logrado, sino que la número dos ha reafirmado sus ideas sin complejos.
¿Y el resto de la cúpula republicana? Ha cerrado filas alrededor de McCain con un mensaje que contiene varios partes. La primera, una premisa innegociable: Obama carece de experiencia política internacional y doméstica. La siguiente es que los Huckabee, Rommey, Giuliani han sido quienes realmente han expuesto el credo económico de McCain. Cuando a éste le toque llevar a cabo su alocución, simplemente tendrá que refrendar, no explicar.
Interesante ver las ideas económicas que plantean los herederos de Reagan de cara a las elecciones, conscientes de su prioridad absoluta para el electorado. Se han presentado como los portadores de la receta anti-crisis y con un mensaje liberal muy de nuestro gusto. El descenso de los impuestos y la generación de oportunidades son sus pilares. En consecuencia, descartan la dependencia y fortalecimiento del Estado.
¿Y Bush? Ni ha ido ni se le espera. Intervino por videoconferencia durante 8 minutos simplemente para apoyar a McCain sin más formalismos que los estrictamente necesarios. Los estrategas republicanos han vuelto a dar muestras de su perspicacia. Sabedores no sólo de la rivalidad personal entre ambos sino también de los bajos niveles de popularidad del Presidente, cuanto menos aparezca en Saint Paul, mejor. Evitar la tesis demócrata del continuismo es clave de cara al 4 de noviembre.
McCain, mientras tanto, sigue con su estilo tranquilo, esa especie de lema encubierto de “nada tengo que perder”, aderezado con pinceladas de victimismo, con el que está volteando las otrora desfavorables encuestas.
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