Al menos 20 civiles, muchos de ellos niños, y cuatro policías han muerto tras un atentado suicida en un mercado en la provincia de Uruzgan, al sur de Afganistán. En Pakistán las ofensivas contra los talibanes se recrudecen, y fruto de ello 22 personas perecieron ayer en Hangu, al noroeste del país
Atentado suicida con coche bomba
El suicida, a bordo de un vehículo, hizo estallar una carga explosiva junto a un coche de policía estacionado en un bazar del distrito de Deh Rawood, según aseguró el jefe de la policía provincial, quien añadió que la cifra de muertos podría aumentar.
El jefe de la policía atribuyó a terroristas talibanes el ataque, como parte de una creciente ola de violencia en Afganistán, donde los milicianos utilizan este tipo de atentados como parte de su campaña contra las fuerzas extranjeras y el Gobierno afgano.
En Afganistán han muerto en lo que va de año unas 2.000 personas víctimas de la violencia, entre ellas unos 700 civiles.
Combates en Pakistán
Al menos 22 personas, entre ellas varios miembros de las fuerzas de seguridad, murieron ayer en combates entre el ejército paquistaní y supuestos insurgentes en el noroeste de Pakistán, según el canal de televisión Geo Tv.
El combate se registró este sábado en el distrito de Hangu, situado en la provincia de la frontera noroeste, cuando un convoy de dos vehículos de las fuerzas de seguridad que se dirigía al Fuerte de Shanawari sufrió una emboscada insurgente en el área de Daurai.
Las fuerzas de seguridad contraatacaron con una redada sobre los principales refugios de los insurgentes, e iniciaron patrullas en helicópteros de combate en el área.
En la provincia de la frontera del noroeste y su cinturón tribal fronterizo con Afganistán los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y elementos insurgentes son constantes, así como combates entre distintos grupos rivales.
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