América, Pensamiento y Cultura

Luz verde a las vías rápidas en Internet

Un tribunal estadounidense dictamina que el gobierno no puede prohibir a un proveedor de acceso a Internet que dé prioridad al tráfico de algunos sitios que le paguen por ello

Las normas que en Estados Unidos imponían el principio de neutralidad en Internet han sido anuladas en su parte principal por un tribunal federal de apelaciones. El caso había sido planteado por Verizon, uno de los mayores proveedores de acceso a la red, que pretendía ofrecer una transmisión más rápida a los emisores que le pagaran por ello. Por ejemplo, si YouTube lo hiciera, los abonados a Verizon verían los vídeos de este sitio mejor que los de un rival. Tales acuerdos estaban prohibidos por las normas de neutralidad aprobadas por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC). Pero el tribunal ha sentenciado que la FCC no tiene autoridad para impedirlos.

El principio de neutralidad establece que los gestores de la red física (cables, servidores, conmutadores…) han de tratar por igual el tráfico de datos sin mirar de quién viene ni a quién va,  repartiendo equitativamente el ancho de banda disponible en cada momento. Esto no impide que se dé preferencia de paso a datos de cierto tipo para asegurar la calidad del servicio: por ejemplo, a los contenidos audiovisuales, pues para ver texto e imágenes fijas, la velocidad no es tan crítica. Pero ha de hacerse de modo neutral, dando el mismo trato a YouTube que a los vídeos colgados en el blog de un particular.

Tal principio rige estrictamente en las comunicaciones telefónicas, donde la única prioridad admitida es para las llamadas a los servicios de emergencia. Pero a diferencia de la telefonía, dice el fallo publicado ayer, Internet no es, según la ley federal, un servicio público esencial sujeto a regulación. 

El operador sostiene que tiene derecho a gestionar como quiera su propia red; el organismo regulador alegaba que conceder más ancho de banda a unos sitios les daría una ventaja injusta sobre los competidores 

La FCC ya perdió otro pleito semejante en 2010, aunque con consecuencias más limitadas. En aquel caso, otro gran proveedor de acceso, Comcast, logró que el mismo tribunal de apelaciones de Washington, D.C. le reconociera el derecho a bajar la velocidad a sus abonados cuando se conectaran a BitTorrent, un servicio P2P de descargas que consume mucho ancho de banda. Tras la sentencia, la FCC cambió las normas de neutralidad por otras más suaves, que ahora también han sido parcialmente anuladas.

Mi red es mía y hago con ella lo que quiero
La FCC sostenía que la pretensión de Verizon supondría dar a grandes empresas una ventaja injusta en la competición por llegar a los consumidores. También las organizaciones de usuarios han lamentado el fallo.

Para Verizon, la sentencia confirma que los proveedores de acceso tienen derecho a gestionar como quieran sus propias redes. Sin embargo, solo se anota una victoria parcial, pues los jueces atribuyen a la FCC autoridad limitada para regular las transmisiones en Internet. Así, queda en pie la norma que obliga a los proveedores de acceso a comunicar cómo gestionan el tráfico de Internet, que es una forma de incitarlos a ser neutrales.

No es fácil prever qué consecuencias tendrá en la práctica la quiebra del principio de neutralidad. De momento, Verizon no tiene ningún acuerdo en proyecto para usar la facultad reconocida por el tribunal. Comcast no lo intentará tampoco, pues esa es una condición que le impuso la FCC para permitirle comprar la compañía de televisión y cine NBCUniversal: cumplir el reglamento de neutralidad durante los siete primeros años, aunque los tribunales lo cambien, como ha sucedido. En este caso, la neutralidad está más justificada: si una misma compañía sirve acceso y contenidos, podría aprovechar su control de las “tuberías” para favorecer sus productos. 

La neutralidad exigida incondicionalmente podría entrar en conflicto con la calidad del servicio 

El caso de los servicios gestionados
Eso justamente parece pretender Deutsche Telekom (DT), el operador dominante en Alemania, con el 60% de las conexiones de banda ancha. El año pasado anunció que a partir de 2016 hará con los clientes domésticos lo mismo que con los de telefonía móvil: cuando alcancen cierto volumen de datos en un mes (75 GB, por lo general), les bajará la velocidad. Quien quiera aumentar su cupo, tendrá que pagar más. Ese sistema sería neutral; pero DT además quiere que no cuente para el cupo el tráfico generado por su propia cadena de TV, Entertain. Esto motivó que la Bundesnetzagentur (BNetzA, organismo regulador de las telecomunicaciones y otros servicios) abriera una pesquisa: no por la violación de la neutralidad, que no es obligatoria en Alemania, sino por aparente abuso contra los competidores.

El informe de la BnetzA concluye que está en juego, más que la neutralidad, la provisión de un servicio universal. En efecto, en su respuesta a la agencia, DT aclaró que solo eximiría del límite de datos a los servicios “gestionados” (de calidad garantizada), que a la sazón eran únicamente Entertain y la telefonía por IP, también de DT; pero que en el futuro podría haber otros, de compañías distintas, elegidos por los abonados. Añadió que la exención sería neutral porque tales servicios no van por Internet, sino por canales propios.

Ahora bien, observa la agencia, al final todo llega al usuario por los mismos cables, y es de temer que la expansión de esos servicios perjudique la calidad del acceso a Internet. Por eso recomienda ampliar la idea de neutralidad a la igualdad de trato en los canales dedicados a servicios gestionados y entre estos y los que se suministran por Internet. Por ejemplo, DT tendría que ofrecer sus canales a otras cadenas de TV interesadas, en condiciones comparables con las de Entertain. También, se debería exigir justificación técnica para que un servicio use un canal dedicado, a fin de que los usuarios no lo suscriban simplemente a fin de ahorrar megabytes de su cupo, lo que aumentaría artificialmente la capacidad reservada a los servicios gestionados.

Conciliar neutralidad y calidad del servicio
La gestión del tráfico en Internet siempre ha sido básicamente neutral, y lo sigue siendo, sin necesidad de normas legales. La neutralidad es una de las claves de la eficiencia de Internet: que todos los sistemas interconectados colaboran cursando todo lo que les llega sin hacer distingos. Pero la proliferación de contenidos y servicios –como la televisión por Internet– que consumen más ancho de banda, torna plausible hacer excepciones a la neutralidad por motivos comerciales, lo que a su vez provoca que se plantee imponerla por ley.

Muy pocos países lo han hecho: Chile –el primero del mundo, en 2010–, Eslovenia, Holanda. Hay proyectos de ley en los parlamentos de Italia y Bélgica. En Francia, el año pasado, el Conseil National du Numérique (CNN), órgano asesor del gobierno en materia digital, recomendó obligar por ley a la neutralidad. La Unión Europea no la exige expresamente, pero las directivas sobre telecomunicaciones en vigor desde 2011 la promueven de modo indirecto: los operadores tienen que decir a los clientes cómo gestionan el tráfico y cómo afecta eso al ancho de banda disponible, y los reguladores nacionales pueden exigir una velocidad mínima. Con ello se pretende que cualquier gestión desigual del tráfico se haga en beneficio de los usuarios. De hecho, no todo el mundo está convencido de que interese exigir la neutralidad incondicionalmente, pues así podría entrar en conflicto con la calidad del servicio, como advierten tanto la BNetzA como el CNN.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú