La ex primera ministra británica, Margaret Thatcher, de 82 años, ha empezado a confundir “palabras y recuerdos”. Su hija, Carol, lo confirma en un libro de memorias que publica parcialmente hoy el diario “Mail on Sunday”.
Después de varios ataques al corazón
Los primeros signos podrían haberse producido hace ocho años, según Carol, pero en ese momento sólo eran señales de que algo no marchaba como debía. Entonces la ex primera ministra tenía 74 años y creyeron que era algo relativamente común a su edad.
Después llegaron los ataques al corazón, en 2002, que fueron leves pero que hicieron más difícil su memoria a corto plazo. . El invierno pasado fue hospitalizada tras sufrir un desvanecimiento. Desde entonces Thatcher fue retirándose progresivamente de la vida pública.
Hasta ahora nadie de su entorno familiar había reconocido que la “Dama de Hierro” estuviese sufriendo cada vez más lagunas en su memoria e incluso en su capacidad para comunicarse con normalidad. La líder pasará a la historia por la firmeza y claridad y con la que expresaba sus ideas.
En un volumen de memorias, “A Swim-On Part in the Goldfish Bowl: A Memoir”, Carol afirma que casi que cayó “de la silla” cuando se dio cuenta de que Thatcher estaba confundiendo, durante una comida que se celebró en 2000, la guerra de Bosnia con la de las Malvinas, que ella misma había librado frente al régimen argentino.
“Tenía en torno a los 75, pero yo la consideraba eternamente joven, intemporal y cien por cien indestructible”, confiesa su hija. Antes, Margaret había tenido una “memoria como una página web”, cuenta.
Brillante estadista
Margaret Hilda Roberts fue elegida, a los 44 años de edad, primera ministra del Reino Unido en 1979, cargo que ejerció hasta 1990. También ha sido una de las dos únicas mujeres en liderar un partido político importante en esa nación o en ser titular de una de las cuatro Great Offices of State (puestos principales de un gobierno).
Thatcher fue siempre una enemiga del apaciguamiento del imperio soviético, que amenazaba no sólo a la comunidad internacional sino también a los ciudadanos que vivían bajo su represión. Para ella, igual que para Reagan, se podía ganar la guerra fría mediante una defensa activa de las libertades que no aceptase el derecho de la Unión Soviética tuviera derecho a someter a ningún país.
Desde el punto de vista económico, el crecimiento que ha experimentado el Reino Unido en los últimos 30 años se atribuye a las políticas de Thatcher, que insistían en la restricción del papel de los sindicatos, la liberalización de la mayor parte de la industria y los servicios y la visión del papel del mercado británico no como un ente aislado sino como una parte importante del mercado mundial.
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