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McCain: transparente ninguneo a Zapatero

El candidato republicano fue entrevistado. Cuando llegó la cuestión de si reuniría con Rodríguez Zapatero, ni afirmó ni negó…sino todo lo contrario. A buen entendedor…

Editorial

La special relationship entre España y Estados Unidos tejida durante el segundo mandato de José María Aznar pasó a la historia tras el 14 de marzo de 2004. El PSOE, fiel a lo que fue su modus operandi durante los años de oposición 2000-2004, procedió a distanciarse de la órbita de Washington.


 


La retira de las tropas de Irak representó la primera medida pero no deja de ser el ejemplo más mediático. El antiamericanismo practicado por una buena parte de la ejecutiva socialista y secundado por sus bases y votantes, se ha convertido en uno de los rasgos definitorios de su ideología.


 


Es evidente que el gobierno mantiene una sintonía con el pensar y el sentir de una parte de la sociedad española para la que Estados Unidos es poco menos que un ogro. En ocasiones, y esto es lo grave, ser anti-Estados Unidos es signo intelectualidad. Craso error.


 


Por su parte, la Administración Bush ha practicado la mayor de las indiferencias hacia el gobierno español. Sus aliados en Europa estaban y están claros: en primer lugar, Reino Unido, tanto con Blair como con Brown. Dos países otrora contrarios a la Casa Blanca como Alemania y Francia, dieron un giro en U. Nicolás Sarkozy y Ángela Merkel rectificaron a sus antecesores Chirac y Schroeder.


 


Rodríguez Zapatero ni ha rectificado…ni se espera que lo haga. Por su forma de obrar parece que aspira a que sea Estados Unidos quien le solicite lecciones de democracia. Esto ni ha sucedido ni sucederá. Mientras tanto, el Presidente español ve como sus socios ideológicos en Europa menguan en número. Es evidente que el despotismo ilustrado del que gusta hacer gala es algo aceptado sólo localmente.


 


La respuesta de McCain no nos ha cogido por sorpresa. Tampoco hay que pensar que el senador de Arizona se mueva por alguna suerte de rencor o resentimiento. Ni mucho menos. Ha dejado patente que el buenismo de Zapatero no es un credo ideológico válido para hacer frente a las amenazas que sufre la democracia.


 


En última instancia tampoco debemos olvidar que el intento del gobierno por mimetizarse con Obama hasta ahora no ha dado resultado alguno. La prueba más nítida es la gira del candidato demócrata que le llevó a Irak, Israel, Alemania, Francia, Reino Unido…no a España. Las explicaciones que nos dieron desde Moncloa fueron tan vacuas como innecesarias. Las razones reales todos las sabemos.

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