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Medvedev tensa la cuerda

Conforme ha ido avanzado el conflicto con Georgia, Rusia ha aumentado la contundencia primero de sus acciones militares y más tarde de sus decisiones políticas. El reconocimiento de la independencia de Abjazia y Osetia así lo demuestra.

editorial

 


Con la decisión del Presidente ruso de reconocer la independencia de Abjazia y Osetia, las relaciones entre Rusia y Occidente están cada vez más encontradas. La tendencia del Kremlin a actuar de modo unilateral puede provocar el aislamiento de su país.


 


El conflicto con Georgia, en lo que a su fase más devastadora se refiere, está finalizado. En principio no hay que temer más ataques de Rusia. Tbilisi tampoco pensamos que vaya a acometer contra los enclaves separatistas, sobre todo por la contundente respuesta recibida en su momento.


 


Nos hallamos ahora en una fase de incógnitas e incertidumbres. Los actores principales ya no son Rusia y Georgia sino aquélla y el tridente OTAN-UE-Estados Unidos, cuyas relaciones no serán como antes de agosto.


 


El gobierno de Moscú se ha envalentonado más y más conforme ha avanzado el conflicto. A su discurso inicial de que intervino para imponer la paz se han añadido otros componentes importantes. El primero, que tras la agresión sufrida, Abjazia y Osetia no pueden seguir formando parte de Georgia porque peligraría su seguridad. El segundo, que si tiene lugar un cambio en las relaciones con occidente, es algo para lo que Rusia está preparada.


 


¿Es un farol del binomio Putin-Medvedev? Creemos que no. Ambos van en serio con sus afirmaciones. ¿Tendrá consecuencias negativas para su país? Complicado responder. Sí podemos decir que las alianzas estratégicas tejidas por Moscú durante estos últimos años son más bien puntuales y en ámbitos muy concretos. No se puede afirmar, por tanto, que cuente con un bloque sólido de aliados como en su día lo tuvo la URSS.


 


¿Y la Unión Europea? Tiene un reto importante ante sí. Con distinto grado de contundencia, sus miembros han mostrado oposición hacia el modus operandi ruso. Una posición común será clave para la credibilidad de la UE y más en particular, de Sarkozy. El protagonismo del francés como gestor de la crisis no ha sido positivo del todo. La entrada en acción de Merkel, puede dar al asunto una dimensión nueva y alejada de relativismos. A partir del próximo lunes 1 de septiembre asistiremos a un nuevo capítulo.


 


 


 


 


 

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